La diputada libertaria Lilia Lemoine anunció que se alejará de los medios tras sufrir un insólito accidente al intentar montar un caballo sin experiencia. El episodio, que se volvió viral, suma un nuevo capítulo a su historial de polémicas.
La diputada de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, volvió a quedar en el centro de la escena, pero esta vez no por sus declaraciones políticas sino por un episodio tan insólito como viral: sufrió un accidente al intentar montar un caballo “a pelo” —es decir, sin montura— y anunció que se alejará de los medios durante algunos días.
El hecho ocurrió durante el fin de semana, cuando la legisladora decidió improvisar una actividad ecuestre sin experiencia previa. Según su propio relato, la idea surgió tras ver contenido relacionado con caballos, lo que la llevó a intentar la práctica por impulso. El resultado fue inmediato: caída, golpe y consecuencias visibles.
Lejos de minimizarlo, la propia Lemoine describió el episodio como un “porrazo épico” que le dejó un fuerte golpe en el rostro, con un chichón notorio en el cachete. Si bien aclaró que no sufrió heridas graves, el impacto fue suficiente para obligarla a suspender su exposición mediática.
La decisión de alejarse no responde a un cuadro médico complejo, sino más bien a una cuestión de imagen: la lesión visible en su cara le impediría, según explicó, participar de entrevistas o apariciones públicas durante al menos una semana.
El episodio rápidamente se viralizó en redes sociales, donde usuarios mezclaron preocupación con ironía. Como suele ocurrir con la figura de Lemoine, el hecho trascendió lo anecdótico y se convirtió en tendencia, alimentando tanto críticas como burlas.
No es la primera vez que la diputada queda envuelta en situaciones polémicas o llamativas. Desde su llegada a la política, su estilo confrontativo y sus declaraciones la posicionaron como una de las figuras más disruptivas del espacio libertario, muchas veces más por sus intervenciones mediáticas que por su actividad legislativa.
En este caso, sin embargo, el foco se corre de lo ideológico hacia lo personal. El accidente, lejos de tener implicancias políticas directas, vuelve a mostrar cómo la exposición constante y el uso de redes convierten cualquier episodio en un fenómeno público inmediato.
En definitiva, lo que parecía una anécdota privada terminó transformándose en un nuevo capítulo mediático. Y deja una postal curiosa de la política actual: donde una caída de un caballo puede generar tanto ruido como un discurso en el Congreso.
Fuente: Minuto uno



