Un posible brote de hantavirus en un crucero que partió desde Ushuaia dejó al menos tres muertos y encendió alarmas sanitarias internacionales. La OMS investiga el caso mientras hay pacientes graves y sospechas de más contagios.
Un viaje turístico terminó convertido en una pesadilla sanitaria global. Un crucero que partió desde Ushuaia rumbo a Cabo Verde quedó en el centro de la escena tras registrarse al menos tres muertes vinculadas a un posible brote de hantavirus, una enfermedad grave que se transmite principalmente por roedores y que puede ser letal.
El barco, el MV Hondius, navegaba por el Atlántico cuando comenzaron a detectarse los primeros casos. Según confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay al menos un contagio confirmado por laboratorio y otros cinco casos sospechosos, lo que encendió una alerta sanitaria internacional.
El saldo, hasta el momento, es dramático: tres personas fallecidas y al menos un paciente en estado crítico internado en Sudáfrica. Las víctimas incluyen pasajeros que desarrollaron síntomas graves durante el viaje, lo que obligó a evacuaciones médicas de urgencia en distintos puntos de la travesía.
El contexto es aún más tenso porque el barco permanece con restricciones. En Cabo Verde, autoridades locales llegaron a impedir el desembarco de pasajeros ante el riesgo sanitario, mientras se evalúa cómo proceder con los casos sospechosos y el resto de los ocupantes.
El hantavirus no es un virus cualquiera. Se trata de una enfermedad zoonótica que se transmite a los humanos principalmente a través de la inhalación de partículas contaminadas con orina, saliva o heces de roedores infectados. Puede derivar en cuadros respiratorios graves o fallas renales, con tasas de mortalidad que pueden alcanzar niveles alarmantes.
Uno de los puntos que más preocupa a los especialistas es el origen del brote. Aunque la transmisión más común es ambiental, no se descarta del todo la posibilidad de contagio entre personas en ciertas variantes del virus, lo que complejiza el análisis epidemiológico dentro de un espacio cerrado como un crucero.
El caso se da, además, en un contexto donde Argentina ya venía registrando un aumento de casos de hantavirus en los últimos meses, lo que había generado alertas sanitarias previas. Esto vuelve a poner el foco en las condiciones ambientales y en la necesidad de prevención, especialmente en zonas donde el virus es endémico.
En definitiva, lo que parecía un viaje de lujo terminó exponiendo una realidad incómoda: las enfermedades infecciosas siguen siendo una amenaza global, capaz de cruzar fronteras en cuestión de días. Y cuando aparecen en espacios cerrados como un barco, el riesgo se multiplica. Hoy, el mundo mira ese crucero con preocupación… porque nadie sabe todavía hasta dónde puede escalar este brote.
Fuente: La nueva mañana



