El Congreso de la FIFA realizado en Canadá dejó una escena tan inesperada como incómoda. Gianni Infantino intentó protagonizar un gesto simbólico de paz al reunir en el escenario a representantes de Palestina e Israel, pero la iniciativa fracasó en vivo y terminó exponiendo las profundas tensiones políticas que atraviesan al conflicto en Medio Oriente.
Durante su discurso, el presidente de la FIFA habló sobre la necesidad de promover la convivencia y rechazar las guerras. En ese marco, convocó al titular de la federación palestina, Jibril Rajoub, y al vicepresidente de la federación israelí, Basim Sheikh Suliman, con la intención de que ambos se saludaran frente al auditorio como señal de acercamiento.
Sin embargo, el gesto no salió como esperaba. Los dirigentes evitaron estrecharse la mano y la escena se volvió tensa en cuestión de segundos. Rajoub se mostró firme en su negativa, mientras que el representante israelí tampoco avanzó para concretar el saludo. El auditorio quedó en silencio y la incomodidad se apoderó del recinto.
Luego de intercambiar algunas palabras fuera de micrófono, el dirigente palestino decidió retirarse tras despedirse de Infantino con un abrazo, visiblemente molesto. El presidente de la FIFA tomó nuevamente la palabra e intentó recomponer la situación con un mensaje institucional: aseguró que ambas asociaciones tienen los mismos derechos y obligaciones dentro del organismo y llamó a “trabajar juntos para dar esperanza a los niños”.
Las imágenes recorrieron rápidamente el mundo y generaron debate en redes sociales. Mientras algunos valoraron la intención de Infantino, otros cuestionaron la exposición pública de un conflicto geopolítico tan delicado en un evento deportivo.
Lo que buscaba ser una postal de unidad terminó convirtiéndose en un recordatorio de los límites del deporte frente a disputas históricas que siguen sin resolverse. En esta ocasión, ni la FIFA pudo transformar el escenario en un espacio de conciliación.



