Una protesta vecinal por la muerte de Tomás Orihuela derivó en graves incidentes en barrio Bajo Pueyrredón, Córdoba. Hubo enfrentamientos con la Policía, efectivos heridos de bala, detenidos y un fuerte operativo de seguridad en una zona atravesada por el reclamo de justicia.
La ciudad de Córdoba vivió una jornada de extrema tensión luego de que familiares, amigos y vecinos de Tomás Orihuela realizaran una protesta para exigir esclarecimiento por la muerte del joven de 19 años. La manifestación terminó en violentos enfrentamientos con la Policía en el sector de Bajo Pueyrredón.
El reclamo incluyó quema de neumáticos y corte total sobre Ruta 19, en el acceso a Circunvalación, una zona estratégica para el tránsito urbano. Con el correr de las horas, la situación escaló y derivó en corridas, detonaciones y despliegue de fuerzas especiales.
Según reportes oficiales, al menos dos policías resultaron heridos por disparos durante el operativo. Uno recibió un balazo en una pierna y debió ser trasladado al Hospital de Urgencias, mientras otro agente también sufrió lesiones en medio del caos.
La Policía respondió con unidades especiales, entre ellas grupos tácticos y personal antidisturbios, que avanzaron para despejar la zona y restablecer la circulación. Finalmente, se confirmó la detención de al menos seis personas vinculadas a los incidentes.
El trasfondo del conflicto es la muerte de Tomás Orihuela, ocurrida bajo custodia policial y actualmente bajo investigación judicial. La familia del joven denuncia violencia institucional y rechaza la versión oficial sobre lo sucedido. Ese reclamo encendió la bronca barrial y movilizó a gran parte de la comunidad.
El caso generó fuerte repercusión en Córdoba, donde distintos sectores sociales volvieron a poner el foco en el accionar policial, los controles internos y la necesidad de una investigación independiente cuando una persona muere detenida.
Especialistas en conflictividad social advierten que cuando no hay respuestas rápidas y transparentes del Estado, los barrios suelen expresar el dolor y la indignación en las calles, con escenarios difíciles de contener.
Mientras tanto, la zona permaneció con fuerte presencia policial y clima de tensión, a la espera de avances judiciales sobre la muerte del joven y la situación de los detenidos por los disturbios.
Lo ocurrido en Bajo Pueyrredón expone una combinación explosiva: dolor, desconfianza y ausencia de respuestas claras. Cuando una muerte bajo custodia no se esclarece a tiempo, el conflicto deja de ser solo judicial y se convierte en una herida social abierta.
Fuente: La nueva mañana



