Se le caen los votos a Milei: Jaldo rechaza eliminar las PASO y complica la reforma electoral

Osvaldo Jaldo politico tucumano
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El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo se plantó contra la eliminación de las PASO y dejó al Gobierno más lejos de conseguir los votos en el Congreso. La reforma electoral entra en zona de riesgo y expone la fragilidad política del oficialismo.

El plan del gobierno de Javier Milei para eliminar las PASO sumó un nuevo obstáculo clave: el rechazo del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que ya anticipó que su espacio no acompañará la iniciativa en el Congreso.

La definición no es menor. Jaldo no solo se pronunció en contra, sino que además calificó la propuesta como un intento del oficialismo de “hacerse un traje a medida” en materia electoral.

Con este posicionamiento, el Gobierno suma un problema político concreto: pierde respaldo entre gobernadores que, en teoría, podían formar parte del bloque dialoguista.

Un proyecto que se empantana antes de arrancar
La eliminación de las PASO es uno de los ejes centrales de la reforma electoral impulsada por Milei. Sin embargo, lejos de generar consenso, el proyecto despertó resistencias tanto en la oposición como en sectores aliados.

De hecho, distintos bloques ya dejaron en claro que el oficialismo no tiene los votos suficientes para avanzar sin modificaciones, lo que obliga a negociar o retroceder.

Incluso dentro del PRO y la UCR empezaron a aparecer alternativas intermedias, como hacer las primarias optativas en lugar de eliminarlas directamente.

Las PASO, clave para armar alianzas
El trasfondo del debate no es solo técnico: es político. Las PASO funcionan como una herramienta clave para ordenar internas y, sobre todo, para construir coaliciones amplias.

Sin primarias, se vuelve mucho más difícil articular alianzas entre distintos sectores, algo que preocupa especialmente a la oposición que busca conformar un frente competitivo contra Milei.

Por eso, muchos dirigentes interpretan que la eliminación de las PASO no es neutra: impacta directamente en el armado electoral.

Gobernadores en alerta
El rechazo de Jaldo refleja una tendencia más amplia. Varios gobernadores miran con desconfianza la reforma, ya que modifica reglas clave del sistema político sin consenso previo.

Además, las provincias tienen un interés directo: las PASO también ordenan sus propias internas y estructuras territoriales.

En ese contexto, el Gobierno pierde un actor clave para construir mayoría parlamentaria.

Un Congreso cada vez más cuesta arriba
El problema para Milei es claro: sin gobernadores, no hay votos.

La reforma electoral requiere mayorías que el oficialismo no tiene por sí solo, lo que lo obliga a negociar con sectores que ya empezaron a marcar límites.

Esto convierte el proyecto en un campo de disputa donde cada apoyo cuenta… y cada rechazo pesa el doble.

Debilidad política y estrategia en tensión
El episodio vuelve a exponer una dificultad estructural del Gobierno: su debilidad legislativa.

A diferencia de otros proyectos, la reforma electoral toca intereses directos de todos los espacios políticos, lo que reduce aún más el margen de maniobra.

En este escenario, el oficialismo enfrenta dos opciones:

  • Negociar y modificar el proyecto
  • O insistir y arriesgarse a una derrota

Cuando los gobernadores empiezan a bajarse, el problema deja de ser técnico… y pasa a ser político.

La reforma electoral era una apuesta fuerte de Milei, pero ya muestra grietas antes de llegar al recinto.

Y en el Congreso, donde los números mandan, una certeza empieza a imponerse:
sin acuerdos, no hay reforma.

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