El fin de semana largo por el Día de los y las trabajadoras despertó expectativa cero desde el punto de vista del turismo. Toda del Javo.
El sector turístico argentino enfrenta una de sus peores crisis en décadas. A solo días del feriado del 1° de mayo, las reservas en los principales centros turísticos del país son prácticamente nulas, según un relevamiento realizado en la costa atlántica, las zonas serranas y el norte argentino. La situación contrasta dramáticamente con las expectativas que había generado el gobierno nacional al decretar 12 fines de semana largos para 2026 con el objetivo declarado de potenciar el turismo interno.
En Mar del Plata, la “Perla del Atlántico”, todos los hoteles que permanecen abiertos —muchos han cerrado sus puertas— tienen disponibilidad para el próximo fin de semana largo. “Estos fines de semana históricamente servían no solo para el presente, sino que muchos turistas los aprovechaban para planificar las vacaciones de invierno, algo que ya no existe más. Con estos números y el nivel de gastos que viene teniendo la gente, todo indica que sería una de las peores temporadas de la historia”, advirtió un operador turístico marplatense. La misma situación se replica en Villa Gesell, Pinamar y el Partido de La Costa, donde apenas se registran reservas de último momento.
Colapso
La crisis no es nueva. En marzo pasado, antes de dos fines de semana extra largos casi consecutivos, el sector ya registraba una “caída histórica de reservas” en los principales destinos del país, con una “enorme sobreoferta de alojamientos” en las plataformas de alquiler turístico. Las vacaciones de invierno 2025 tampoco escaparon a la debacle: según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), viajaron 4,3 millones de turistas, un 11% menos que el año anterior y un 21,5% menos que en 2023, con una estadía promedio que cayó de 4,5 a 3,9 días. El informe de CAME fue contundente: los turistas de mayor poder adquisitivo eligieron salir al exterior, mientras que quienes se quedaron en Argentina priorizaron las promociones más económicas.
Las excepciones a esta tendencia son escasas pero reveladoras. Las Cataratas del Iguazú alcanzan casi el 70% de ocupación para el próximo fin de semana, mientras que los centros de esquí como Bariloche tienen un alto nivel de reservas, “muchos de ellos con arrastre de la semana”. San Martín de los Andes, en cambio, muestra un movimiento tranquilo. Esta polarización entre destinos premium y el resto del país refleja una economía cada vez más fragmentada, donde solo quienes pueden pagar experiencias exclusivas mantienen la actividad turística.
El panorama para las economías regionales que dependen del turismo es desolador. Operadores del sector temen que 2026 pase a la historia como uno de los peores años para el turismo interno argentino, con la paradoja de contar con 12 fines de semana largos decretados oficialmente para impulsar la actividad, pero sin la demanda necesaria debido al deterioro del poder adquisitivo y la caída sostenida del consumo que atraviesa el país.
Fuente: Info News



