Máximo marca la cancha en el PJ: se despega del “frente anti-Milei” y recalienta la interna

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Máximo Kirchner tomó distancia de la idea de un gran frente opositor contra Javier Milei y volvió a tensar la interna del peronismo. Plantea construir una alternativa propia y no una alianza basada solo en el rechazo al Gobierno.

En medio del reordenamiento del peronismo de cara a 2027, Máximo Kirchner volvió a mover fichas y dejó una señal clara: no quiere un armado político cuyo único objetivo sea enfrentar a Javier Milei.

El dirigente de La Cámpora rechazó la idea de un “frente anti-Milei” y planteó que ese camino es un error estratégico. Según su visión, reducir la construcción política a la confrontación con el oficialismo es “un reduccionismo enorme” que no resuelve los problemas de fondo.

La definición no es menor. Llega en un momento donde distintos sectores del peronismo —gobernadores, intendentes y dirigentes— exploran la posibilidad de una coalición amplia para competir con el oficialismo.

Estrategia: esperar el desgaste del Gobierno
Detrás de la postura de Máximo hay una lógica política más profunda. En el kirchnerismo duro sostienen que no hay que apurar la confrontación directa con Milei, sino dejar que el impacto del ajuste haga su propio efecto.

Esa estrategia, compartida con Cristina Kirchner, apunta a evitar que el Gobierno se victimice frente a la oposición y a capitalizar el desgaste social más adelante.

En otras palabras: menos reacción inmediata, más construcción a mediano plazo.

Interna abierta en el peronismo
El posicionamiento de Máximo expone una tensión creciente dentro del PJ.

Por un lado, están quienes impulsan un frente amplio, incluso con sectores no peronistas, para enfrentar a Milei con una lógica similar a experiencias internacionales como la de Brasil.

Por otro, el kirchnerismo duro propone consolidar identidad propia y construir una alternativa programática antes que una alianza electoral coyuntural.

La frase es clara: “No sirve destruir al adversario para ganar una elección”.

El eje: propuesta vs. rechazo
Máximo insiste en que el problema del peronismo no es solo electoral, sino conceptual. Según su planteo, el espacio debe ofrecer una propuesta concreta —salarios, producción, desarrollo— y no limitarse a oponerse al Gobierno.

“El objetivo es juntar más votos y después gobernar bien”, sintetizó, marcando distancia de una lógica puramente anti-oficialista.

Esto implica un giro en la discusión: pasar de “cómo ganarle a Milei” a “qué modelo ofrecer”.

El factor Cristina sigue en el centro
En paralelo, Máximo volvió a ubicar a Cristina Fernández de Kirchner como la figura central del espacio, insistiendo en que debería ser candidata si su situación judicial lo permite.

Esto también condiciona el armado político: cualquier estrategia del peronismo sigue orbitando alrededor de su liderazgo.

Un tablero que se reconfigura
El rechazo al frente anti-Milei no significa pasividad, sino otra forma de jugar.

Mientras algunos sectores aceleran para cerrar alianzas, el kirchnerismo apuesta a una construcción más lenta, esperando que el contexto económico y social modifique el escenario político.

La discusión ya no es solo contra Milei… es dentro del peronismo.

Cuando la oposición no se pone de acuerdo en cómo enfrentar al Gobierno, el problema deja de ser electoral… y pasa a ser estratégico.

Máximo no solo le habla a Milei: le habla a su propio espacio.

Y en esa discusión, se juega algo más que una elección: se juega quién conduce el peronismo en la próxima etapa.

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