El ministro de Economía, Luis Caputo, nombró a Fernando Herrmann como nuevo secretario de Coordinación de Infraestructura. El movimiento confirma que la obra pública sigue bajo control directo del Palacio de Hacienda y profundiza la centralización del poder en el Gobierno.
En medio de una reconfiguración constante del gabinete, el Gobierno nacional oficializó un nuevo cambio en un área clave: la infraestructura. El ministro de Economía, Luis Caputo, designó a Fernando Herrmann como secretario de Coordinación de Infraestructura, un puesto estratégico dentro del esquema actual.
La decisión no es menor. Desde la disolución del Ministerio de Infraestructura, todas las áreas vinculadas a obra pública, transporte y energía pasaron a depender directamente de Economía, consolidando un modelo de fuerte centralización.
En ese contexto, el nombramiento de Herrmann refuerza el rol de Caputo como uno de los funcionarios con mayor poder real dentro del gabinete de Javier Milei.
Un funcionario que ya venía dentro del esquema
Herrmann no es un nombre nuevo dentro del Gobierno. Venía desempeñándose en áreas vinculadas al transporte y ahora da un salto hacia una posición de coordinación más amplia, lo que implica mayor peso político y capacidad de decisión.
De hecho, ya había ocupado funciones dentro de la estructura de infraestructura antes de este ascenso, lo que muestra una lógica interna: promoción de perfiles técnicos alineados con la conducción económica.
El trasfondo: obra pública bajo la lupa
El movimiento se da en un momento clave. La obra pública es uno de los ejes más sensibles de la gestión de Milei, que desde el inicio planteó un recorte fuerte del gasto estatal y una revisión profunda de proyectos.
Con la infraestructura bajo la órbita de Economía, cada decisión pasa por el filtro fiscal. Es decir: menos margen político, más lógica de ajuste.
Centralización total: el modelo Caputo
El esquema actual deja una conclusión clara: el poder en el Gobierno no está disperso. Está concentrado.
Desde que asumió, Caputo no solo maneja la política económica, sino también áreas estratégicas como energía, transporte e infraestructura. Esto lo convierte en una figura clave para definir no solo el rumbo económico, sino también el desarrollo productivo del país.
El reemplazo de funcionarios y la rotación constante en estas áreas reflejan, además, tensiones internas y la búsqueda de mayor control político.
Un tablero que sigue moviéndose
El nombramiento de Herrmann también confirma que el gabinete de Milei sigue en movimiento permanente. Cambios, ajustes y reacomodamientos forman parte de una dinámica que todavía no termina de estabilizarse.
En ese escenario, la infraestructura aparece como un área crítica: define inversión, empleo y desarrollo, pero también es una de las primeras en sufrir recortes en contextos de ajuste.
Cuando la obra pública depende del mismo escritorio que maneja el ajuste, el mensaje es claro: la prioridad no es construir… es ordenar las cuentas.
El nombramiento de Herrmann no es solo un cambio de nombre. Es una señal política.
Porque en este Gobierno, cada movimiento confirma lo mismo: el poder pasa por Economía… y por Caputo.



