💣 Caso Tomás: Quinteros admite fallas y promete revisar protocolos en la Policía

Quinteros
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Tras la muerte de un joven detenido en una comisaría de Córdoba, el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros reconoció la gravedad del caso y aseguró que se revisarán los protocolos internos. La investigación apunta al accionar policial y crece la polémica.

El caso de Tomás Orihuela sacudió de lleno al sistema de seguridad de Córdoba y obligó al Gobierno provincial a dar explicaciones. El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, reconoció que se trata de un hecho “gravísimo” y admitió que la situación obliga a revisar los protocolos internos de la Policía.

El joven, de 19 años, murió tras haber estado detenido en la Comisaría Sexta, en un episodio que todavía está bajo investigación judicial. Según las primeras versiones, fue hallado con signos de ahorcamiento dentro de una celda, lo que abrió múltiples interrogantes sobre las condiciones de detención y el accionar policial.

“Nos obliga a revisar protocolos”
Quinteros fue claro al referirse al impacto institucional del caso. “Este hecho nos parece gravísimo… nos obliga también a revisar protocolos internos de la policía sobre alojamiento y estadía de los detenidos”, sostuvo el funcionario.

La declaración no es menor: implica un reconocimiento implícito de posibles fallas en los mecanismos de control dentro de las dependencias policiales.

Investigación en marcha y policías bajo la lupa
El ministro evitó adelantar conclusiones y dejó la responsabilidad en manos de la Justicia. Aseguró que el fiscal cuenta con todo el material necesario para determinar qué ocurrió y remarcó que se actuó de inmediato al tomar conocimiento del hecho.

En paralelo, confirmó que intervienen organismos internos de control de la fuerza policial, que analizan la conducta de los efectivos involucrados.

Esto abre un escenario delicado: la posibilidad de responsabilidades institucionales dentro de la propia Policía.

Dudas sobre la custodia y los tiempos
Uno de los puntos más sensibles del caso es el control dentro de la celda. El propio Quinteros dejó entrever que pudo haber fallas en la vigilancia: el joven “salió con vida”, lo que sugiere que hubo un momento en el que no estuvo bajo supervisión adecuada.

También se investigan posibles demoras en los procedimientos, el traslado y la falta de monitoreo constante, aspectos clave en la custodia de personas detenidas.

Un caso que golpea al sistema de seguridad
El episodio no solo genera conmoción social, sino que impacta directamente en la credibilidad del sistema de seguridad.

Las muertes bajo custodia estatal son uno de los hechos más sensibles, porque implican responsabilidad directa del Estado sobre la integridad de las personas detenidas.

Más que un hecho aislado
Aunque el Gobierno insiste en que se trata de un caso puntual, la necesidad de revisar protocolos revela un problema más amplio: las condiciones de detención, los controles internos y la capacidad de supervisión en comisarías.

El caso también reabre un debate histórico en Argentina sobre el funcionamiento de las fuerzas de seguridad y los mecanismos de control institucional.

Cuando alguien muere bajo custodia del Estado, ya no hay margen para dudas: el sistema falló.

No alcanza con investigar… hay que explicar.

Y sobre todo, hay que garantizar que no vuelva a pasar.

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