El secretario de Economía Frugoni presentó su renuncia luego de la fuerte polémica generada por la aparición de propiedades en Miami que no habrían sido incluidas en sus declaraciones juradas patrimoniales. La salida se produjo tras varios días de presión política y creciente repercusión pública.
La controversia giró en torno a inmuebles de alto valor vinculados al funcionario y detectados en registros del exterior. La omisión encendió cuestionamientos sobre transparencia, conflicto de intereses y consistencia ética dentro del Gobierno.
Desde distintos sectores opositores reclamaron explicaciones inmediatas y una investigación exhaustiva. También exigieron revisar posibles incompatibilidades y eventuales responsabilidades administrativas o penales.
La renuncia busca descomprimir una crisis incómoda para el oficialismo, que había hecho bandera con discursos de austeridad y lucha contra privilegios de la política tradicional.
Analistas remarcan que el caso impacta especialmente porque involucra a un área sensible como Economía, donde la credibilidad de los funcionarios resulta clave para mercados e inversores.
Ahora se abre una nueva etapa: determinar si la salida política alcanza para cerrar el escándalo o si avanzarán denuncias judiciales con consecuencias mayores.



