Trabajadores de todo el país se movilizaron contra las cámaras empresarias y acusaron a las empresas de imponer sueldos más bajos fuera del AMBA
Trabajadores gráficos de distintas provincias del país protagonizaron una protesta frente a la sede de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (FAIGA), en una jornada cargada de tensión, cánticos y fuertes críticas a la patronal. La movilización fue impulsada por la FATIDA, que denunció una política de “discriminación salarial” contra los trabajadores del interior.
El eje del conflicto es claro: las empresas buscan cerrar acuerdos paritarios con aumentos menores para las provincias respecto de los salarios que se pagan en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Desde los sindicatos lo calificaron como un intento de imponer trabajadores “de primera y de segunda”, pese a que realizan las mismas tareas.
“Somos idénticos trabajadores, hacemos las mismas tareas y cobramos menos”, resumió uno de los dirigentes durante la protesta, sintetizando el malestar que atraviesa al sector. El reclamo apunta no solo a equiparar condiciones, sino también a recuperar el poder adquisitivo perdido en acuerdos anteriores.
La jornada tuvo un fuerte tono político y sindical. Bajo la consigna de “unidad en la lucha por la dignidad salarial”, delegaciones de todo el país se concentraron frente a la entidad empresarial y apuntaron directamente contra la conducción de FAIGA, a la que acusaron de “avasallar derechos” y desentenderse de la crisis del sector.
En ese marco, el secretario general de FATIDA, Juan Carlos Sacco, fue uno de los principales referentes de la protesta. Desde el escenario improvisado, se multiplicaron las consignas contra la patronal y se exigió un “reajuste salarial urgente”, en un clima de creciente conflictividad.
Los trabajadores también denunciaron que la situación del sector es crítica. Según indicaron, la industria gráfica atraviesa un nivel de capacidad ociosa cercano al 60%, con empresas en caída y sin respuestas concretas por parte de las cámaras empresarias. Sin embargo, cuestionaron que, en lugar de defender la actividad, los empresarios buscan recortar salarios.
Desde distintas provincias, los testimonios reflejaron la profundidad del conflicto. Dirigentes de Mar del Plata advirtieron sobre una temporada “desastrosa” y un contexto económico adverso, mientras que desde Mendoza señalaron que, pese a contar con tecnología de punta y sin despidos, las empresas intentan recortar sueldos por diferencias mínimas. “Nos están chicaneando por 25 mil pesos”, denunciaron.
Las críticas también se extendieron a empresarios puntuales, a quienes acusaron de presionar por una baja salarial en el interior, en línea —según afirmaron— con una reforma laboral “de hecho” que busca flexibilizar condiciones sin pasar por el Congreso.
La protesta dejó un mensaje claro: el conflicto está lejos de cerrarse. Con un sector golpeado y sin acuerdo salarial a la vista, los gráficos anticipan que la pelea recién empieza. En la calle ya lo gritan sin vueltas: no van a aceptar salarios más bajos por el simple hecho de trabajar fuera de Buenos Aires.



