La Unicameral cordobesa aprobó un proyecto para exigir la salida del titular del PAMI provincial, tras una serie de reclamos por demoras, falta de medicamentos y fallas en la atención que afectan a miles de afiliados.
La crisis en el PAMI Córdoba escaló a un nivel institucional luego de que la Legislatura provincial aprobara un proyecto de declaración para pedir la renuncia de Eduardo Frayre, actual titular del organismo en la provincia. La medida refleja el creciente malestar político y social por el funcionamiento del sistema.
La iniciativa fue impulsada por el legislador Dante Rossi y contó con respaldo en el recinto, en el marco de una sesión donde distintos bloques coincidieron en señalar la gravedad de la situación que atraviesan jubilados y pensionados.
El eje central del reclamo apunta a la falta de respuestas institucionales frente a los problemas que se acumulan en la atención. Entre ellos, se destacan demoras prolongadas para obtener turnos médicos y dificultades incluso cuando los turnos ya fueron asignados.
A esto se suman fallas más profundas en la prestación de servicios. Legisladores denunciaron deudas con farmacias y clínicas privadas, lo que impacta directamente en la disponibilidad de atención y tratamientos para los afiliados.
Otro de los puntos críticos es la falta de medicamentos y vacunas, una situación que agrava el panorama en una población particularmente vulnerable como la de los adultos mayores.
El conflicto se profundizó aún más con el paro de médicos de cabecera, que se extendió por 72 horas en reclamo de mejoras salariales. Esta medida dejó expuesta la fragilidad del sistema y la falta de capacidad de respuesta ante situaciones de crisis.
En este contexto, la Legislatura consideró que la situación afecta a miles de jubilados en Córdoba y que existe una responsabilidad directa en la conducción local del organismo, lo que motivó el pedido de renuncia.
El caso también se inscribe en un escenario más amplio de tensiones dentro del sistema de salud pública y de obras sociales, donde la combinación de recortes, conflictos laborales y aumento de la demanda genera un cuadro crítico.
El PAMI, históricamente uno de los organismos más sensibles del Estado por su impacto social, vuelve a quedar en el centro de la escena, no solo por su funcionamiento actual sino por su rol en la garantía del derecho a la salud de los adultos mayores.
Lo ocurrido en Córdoba no es un hecho aislado, sino el síntoma de una crisis más profunda. Cuando el sistema que debe sostener a quienes más lo necesitan empieza a fallar, la discusión deja de ser administrativa y se vuelve política. El futuro del PAMI no solo depende de nombres propios, sino de la decisión de garantizar —o no— un sistema de salud digno para millones de jubilados en la Argentina.
Fuente: La nueva mañana


