El Gobierno nacional habilitó la instalación de tecnología para detectar y bloquear celulares en cárceles federales. La medida apunta a cortar las comunicaciones ilegales que permiten organizar delitos desde el interior de los penales.
El Gobierno avanzó con una medida clave en materia de seguridad: autorizó la instalación de dispositivos capaces de detectar y bloquear celulares dentro de las cárceles federales. El objetivo es claro: terminar con una de las principales herramientas del crimen organizado.
El uso de celulares en prisión es una preocupación histórica. Según las autoridades, muchos delitos —como extorsiones, estafas o incluso secuestros— se coordinan desde adentro de las cárceles mediante teléfonos móviles.
La tecnología permitirá detectar dispositivos activos dentro de zonas restringidas mediante códigos como IMEI e IMSI, identificadores únicos de cada teléfono y tarjeta SIM. Una vez detectados, los equipos serán bloqueados.
El procedimiento establece que, tras la detección, se enviará una solicitud a las empresas de telecomunicaciones para que inhabiliten el dispositivo en un plazo máximo de 48 horas.
La decisión se apoya en la Ley 24.660, que regula el sistema penitenciario y prohíbe el uso de celulares dentro de los establecimientos. La novedad ahora es el refuerzo tecnológico para hacer cumplir esa norma.
El desafío será equilibrar seguridad y derechos. La normativa prevé espacios específicos donde funcionarios, abogados o autoridades puedan resguardar sus dispositivos sin interferencias.
Uno de los puntos sensibles será evitar que los bloqueos afecten zonas externas a las cárceles, algo que ya generó polémica en experiencias anteriores. Por eso, el Gobierno aseguró que habrá controles técnicos estrictos.
La medida busca cerrar una grieta histórica del sistema penitenciario. La gran incógnita es si esta tecnología será suficiente para frenar redes criminales que llevan años operando desde adentro.
Fuente: Noticias Argentinas



