El gobierno de Javier Milei decidió avanzar con la vía del per saltum para acelerar la definición judicial de la reforma laboral, en un movimiento que reavivó versiones sobre un posible entendimiento con la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina.
La decisión marca un nuevo capítulo en la disputa por los cambios en la legislación laboral.
El per saltum permite llevar un caso directamente al máximo tribunal, evitando instancias intermedias.
Se trata de una herramienta excepcional, utilizada en situaciones de gravedad institucional.
Desde el Gobierno sostienen que la reforma es clave para modernizar el mercado laboral.
Y que su aplicación no puede quedar frenada por decisiones judiciales de instancias inferiores.
Sin embargo, el uso de este recurso generó polémica en distintos sectores.
Especialmente en el ámbito sindical y jurídico.
Dirigentes gremiales interpretan la maniobra como un intento de forzar un aval rápido.
Y advierten sobre posibles riesgos institucionales.
En paralelo, comenzaron a circular versiones sobre un supuesto acuerdo político con la Corte.
Aunque no hay confirmaciones oficiales, el tema genera inquietud.
La independencia del Poder Judicial vuelve así al centro del debate público.
El conflicto por la reforma laboral ya venía escalando en tribunales.
Con presentaciones judiciales que cuestionan su constitucionalidad.
Ahora, la intervención directa de la Corte podría definir el rumbo de la medida.
El resultado tendrá impacto no solo jurídico, sino también político y social.
La reforma laboral es uno de los pilares del programa económico del Gobierno.
Por eso, su aprobación o rechazo marcará un punto de inflexión.
Mientras tanto, el escenario sigue cargado de tensión.
Con un oficialismo decidido a avanzar y una oposición que busca frenar los cambios.
El desenlace dependerá, en gran parte, de lo que ocurra en el máximo tribunal.
Fuente: Infogremiales



