Un análisis pone en discusión los números oficiales de inflación y plantea cuánto hubiera sido realmente sin los controles y anclas utilizadas por el gobierno de Javier Milei.
El dato de inflación sigue siendo uno de los principales ejes del debate económico en Argentina. Aunque el Gobierno celebra una desaceleración, distintos análisis ponen en duda el verdadero nivel del aumento de precios.
Especialistas advierten que existen factores que estarían “conteniendo” artificialmente la inflación, como el atraso de tarifas o ciertos controles indirectos que postergan aumentos.
Según estos análisis, si se liberaran completamente los precios regulados, la inflación podría ser significativamente mayor a la informada oficialmente. Esto abre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema actual.
Uno de los puntos centrales es el retraso en tarifas de servicios públicos. Estos precios, que eventualmente deberán actualizarse, funcionan como una “bomba” inflacionaria a futuro.
El gobierno de Javier Milei busca mostrar una baja en la inflación como señal de éxito económico. Sin embargo, la discusión gira en torno a si esa baja es genuina o transitoria.
Más allá de los números, el costo de vida sigue siendo alto para la mayoría de la población. La percepción social muchas veces no coincide con las estadísticas oficiales.
La credibilidad de los datos económicos es clave para generar confianza. Cualquier duda sobre la medición de la inflación puede afectar decisiones de consumo e inversión.
La discusión sobre la “inflación real” sigue abierta. El desafío será sostener la desaceleración sin generar nuevos desequilibrios que impacten en el futuro.
Fuente: Pagina12



