La crisis del PAMI desató una ola de denuncias que apuntan de manera directa contra el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, a quienes distintos actores del sistema de salud responsabilizan por un deterioro acelerado que ya impacta en la atención de jubilados y amenaza con un colapso sanitario.
Desde clínicas privadas que trabajan con la obra social advierten que el problema central no es la falta de pacientes, sino el ajuste en los pagos. Un prestador reveló que, pese a contar con cien camas —de las cuales el PAMI suele ocupar el 75%—, en los últimos días no se registraron nuevas internaciones porque el organismo dejó de cubrir la totalidad de las prestaciones durante marzo. A esto se suma la interrupción en la provisión de prótesis de cadera, una práctica clave para adultos mayores, también por deudas impagas.
Impacto económico
Las críticas vinculan directamente esta situación con el plan de superávit fiscal impulsado por Caputo y respaldado por Milei. Según denuncian, el recorte del gasto público en áreas sensibles como Salud derivó en faltantes de medicamentos, reducción de atención médica, ausencia de vacunas y hasta el cierre de servicios para jubilados. Lo que comenzó como una política económica, sostienen, se transformó en un factor de riesgo sanitario concreto.
El diagnóstico desde el sector es alarmante. Fuentes de la salud privada califican el escenario como “terminal” y advierten que el sistema podría colapsar, especialmente con la llegada del invierno. Funcionarios municipales, que ya registran un fuerte aumento de la demanda en centros de atención primaria, alertan que los gobiernos locales están absorbiendo pacientes que el PAMI ya no cubre.
El desfinanciamiento también golpea a clínicas y sanatorios, que denuncian atrasos de hasta cuatro meses en los pagos. Incluso, en marzo solo cobraron una parte de las prestaciones realizadas en diciembre, lo que llevó a muchos establecimientos a recortar servicios o directamente dejar de atender afiliados. Esto empuja a los pacientes hacia el sistema público, que también enfrenta demoras y pagos desactualizados.
La crisis se extiende a las farmacias, que reportan una deuda millonaria por parte del PAMI. El retraso en los pagos y la imposibilidad de reponer stock ya genera problemas de abastecimiento que afectan no solo a jubilados, sino al conjunto de la población. Desde el sector advierten que el sistema se sostiene con endeudamiento, pero que la situación es “insostenible”.
En este contexto, intendentes describen un “cóctel explosivo”: más demanda en salud pública, caída de ingresos por la recesión y aumento de la morosidad. Los datos muestran un crecimiento sostenido de las consultas en centros municipales, que se consolidan como la última red de contención frente al vaciamiento del PAMI.
Las denuncias coinciden en un punto: el ajuste económico impulsado por Milei y Caputo no solo afecta las cuentas públicas, sino que está teniendo consecuencias directas en el acceso a la salud, especialmente para uno de los sectores más vulnerables, como los jubilados.
Fuente: PLN


