El Fondo Monetario Internacional lanzó una advertencia contundente: la escalada del conflicto en Medio Oriente, con eje en Irán, podría provocar un aumento global de la inflación y agravar la crisis alimentaria. El impacto no solo se sentiría en los mercados energéticos, sino también en los países más vulnerables.
El informe pone el foco en un efecto dominó que ya comienza a percibirse en los mercados internacionales, especialmente en el precio del petróleo.
Cada escalada de tensión en la región repercute directamente en los costos energéticos, lo que a su vez impacta en transporte, producción y precios finales.
Este fenómeno tiene un efecto inflacionario global, incluso en economías que no están directamente involucradas en el conflicto.
El FMI advierte que los países en desarrollo serán los más afectados, ya que tienen menor capacidad de absorber estos shocks externos.
El encarecimiento de la energía también repercute en la producción de alimentos, elevando los costos y reduciendo el acceso a productos básicos.
En ese contexto, el organismo internacional alertó sobre un posible aumento del hambre en distintas regiones del mundo.
La situación es particularmente delicada en países con economías frágiles, donde la inflación ya golpea fuerte a los sectores más vulnerables.
Además, el conflicto genera incertidumbre financiera, lo que puede derivar en volatilidad cambiaria y salida de capitales en mercados emergentes.
Para países como Argentina, este escenario implica una presión adicional sobre la economía, ya que combina factores internos con un contexto internacional adverso.
El aumento del precio de la energía puede trasladarse a tarifas y costos productivos, profundizando las dificultades económicas.
El FMI también llamó a los gobiernos a implementar políticas coordinadas para mitigar el impacto, aunque reconoció que el margen de acción es limitado.
En definitiva, la guerra no solo se libra en el plano geopolítico, sino también en la economía cotidiana de millones de personas.
Porque en definitiva, la economía no se mide solo en números: se mide en la vida cotidiana de la gente. Y ahí es donde, tarde o temprano, cualquier modelo termina siendo evaluado.
Fuente: El Destape



