Con casi 50 años de casados, sobreviven con la jubilación mínima y confiesan que comen una vez al día y luego meriendan y cenan infusiones. La dolorosa realidad de muchos.
La historia de Néstor, un exremisero de Córdoba, y de su esposa Sara, modista, con quien comparte su vida desde hace casi 50 años es una realidad que golpea a varios jubilados nacionales que cobran la mínima que, apenas, roza los 400 mil pesos.
En un móvil de los SRT, mientras aguardaba la renovación del carnet en PAMI junto a su pareja, contó: “Gracias a Dios comemos todos los mediodías y a la tarde y a la noche mate y mate cocido. Bien de noche no comemos”.
En el relato, de cómo se acomodan a ese “estilo de vida” ajustado, indicó que a un pollo lo hacen rendir para la comida de cuatro días. “Algo para mas o menos alimentarnos bien, aunque sea al mediodía”.
Fuente: CBA 24 N



