La polémica generada por los créditos irregulares tomados por el vocero presidencial Manuel Adorni continúa generando consecuencias políticas. Una nueva encuesta reveló que la imagen del presidente Javier Milei sufrió una caída abrupta en las últimas dos semanas, con un descenso que los consultores califican como “alarmante”.
El estudio indica que el 63% de los consultados considera que el gobierno actuó con “falta de transparencia” y un 58% cree que Adorni debería renunciar.
Para los analistas, el desgaste se explica por dos factores: la magnitud del escándalo y el silencio oficial.
El caso explotó en medio de un clima social deteriorado, con inflación persistente, caída del consumo y aumento de la protesta pública.
El Gobierno, en lugar de contener el daño, abrió múltiples frentes al intentar desmentir un hecho ya confirmado por documentos y registros públicos.
Dentro de la administración nacional, la figura de Adorni genera tensiones: ministros y asesores cuestionan su rol y lo responsabilizan por agravar la crisis comunicacional.
A su vez, los opositores amplifican el tema en redes y reclaman explicaciones en el Congreso.
El impacto también se siente en el círculo más cercano del presidente, donde algunos admiten que se trata del “escándalo más difícil de manejar desde el inicio de la gestión”.
Los mercados, aunque menos sensibles al caso puntual, observan con preocupación la erosión política.
La falta de respuesta clara profundiza la sensación de desorden institucional.
El poder no se pierde por un escándalo: se pierde por la incapacidad de enfrentarlo. El caso Adorni revela que la transparencia no es un valor del gobierno, sino una incomodidad. Y la sociedad lo percibe.
Fuente: Politica Argentina



