La Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares anunció las nuevas escalas salariales para empleadas domésticas, con aumentos que impactarán desde abril de 2026. El ajuste busca compensar parcialmente la erosión provocada por la inflación acumulada.
Las trabajadoras de casas particulares se encuentran entre los sectores más precarizados del mercado laboral, con sueldos históricamente por debajo de la línea de pobreza.
La nueva escala incluye incrementos para todas las categorías: tareas generales, cuidado de personas, caseros, asistencia y supervisión. El aumento oscila entre el 18% y el 25%.
Para quienes trabajan por hora, también se actualizan los valores, que deberán aplicarse tanto en jornadas diarias como semanales.
El problema, advierten sindicatos, es que los aumentos quedan rápidamente licuados por la inflación mensual. Muchas trabajadoras denuncian que sus empleadores pagan menos de lo establecido o directamente no registran el vínculo.
Las organizaciones reclaman la creación de un fondo compensador que permita garantizar ingresos básicos en momentos de crisis y formalizar la actividad.
El Gobierno, sin embargo, no anunció medidas complementarias para mejorar las condiciones laborales del sector.
Aumentar el salario es necesario, pero no suficiente. La justicia laboral también es un derecho doméstico: cuando una trabajadora gana dignamente, toda la sociedad se ordena.



