La comunidad jurídica y de derechos humanos de la Argentina lamenta la muerte de María del Carmen Roqueta, una de las abogadas más destacadas y reconocidas por su compromiso con la justicia y la memoria. Roqueta, cuyo trabajo fue central en los juicios por delitos de lesa humanidad derivados de la última dictadura cívico-militar, falleció a los 81 años dejando un legado imborrable en la defensa de los derechos humanos y en la consolidación del sistema de justicia penal argentino.
📚 Abogada, defensora de derechos humanos y referente histórico
Roqueta era ampliamente reconocida por su trayectoria como jurista y militante de derechos humanos, especialmente por su rol en la lucha contra la impunidad y en la construcción de las causas judiciales que terminaron por juzgar a represores responsables de crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado (1976-1983). Su aportación profesional y ética marcó un antes y un después en la forma en que la Argentina enfrentó su pasado de violencia estatal.
Graduada en Derecho y con una carrera dedicada tanto a la práctica profesional como a la formación académica, Roqueta combinó su labor en tribunales con la actividad en organizaciones sociales y centros de derechos humanos. Su figura fue clave en procesos judiciales que permitieron identificar responsabilidades, individualizar conductas y llevar a la justicia a quienes perpetraron graves violaciones a los derechos humanos, como secuestros, torturas, desapariciones forzadas y homicidios perpetrados por las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad durante el terrorismo de Estado.
⚖️ Un papel insustituible en la apertura de los juicios
Desde la restauración democrática en 1983, y con especial intensidad desde la reapertura de los juicios a mediados de los años 2000, Roqueta se consolidó como una de las voces jurídicas más autorizadas en clave de memoria, verdad y justicia. Colaboró estrechamente con diversas querellas y organismos —como Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo y la Asociación por los Derechos Civiles— que impulsaron las causas para investigar y sancionar a los responsables de delitos de lesa humanidad.
Su trabajo no se limitó a la presentación de casos ante los tribunales: también contribuyó a la conceptualización teórica de la responsabilidad penal para crímenes de lesa humanidad, la interpretación de normas internacionales y la construcción de pruebas en causas complejas. De esta forma, ayudó a consolidar criterios jurídicos que hoy forman parte del entramado legal argentino en materia de derechos humanos.
📍 Impacto personal, profesional y social
A lo largo de su carrera, Roqueta combinó una sólida formación técnico-jurídica con una profunda ética comprometida con la memoria social. Fue maestra de generaciones de abogados y abogadas, y su influencia trascendió el ámbito estrictamente judicial: su militancia incansable —también en ámbitos académicos, tribunales y foros internacionales— contribuyó a sostener viva la exigencia de que los crímenes de Estado no queden impunes.
Su muerte fue lamentada por referentes de derechos humanos, funcionarios judiciales, académicos y organizaciones sociales, que destacaron su compromiso irreductible con la defensa de las víctimas y su aporte insustituible para la institucionalización de la justicia de transición en Argentina.
📌 Repercusiones y homenajes
Tras conocerse su fallecimiento, distintas organizaciones y personalidades emitieron mensajes de condolencia recordando no solo sus logros profesionales, sino también su calidad humana. Fue mencionada como una abogada que combinaba rigor técnico con sensibilidad social, una combinación que le permitió acompañar a familiares de víctimas en múltiples causas y sostenerlas con profesionalismo y empatía.
Se esperan actos de homenaje y reconocimiento en ámbitos jurídicos y de derechos humanos, en los que se visibilizará la profundización del trabajo que ella lideró en los juicios por delitos de lesa humanidad, así como su influencia en políticas públicas de memoria y justicia.
Legado y memoria
María del Carmen Roqueta deja un legado que trasciende los fallos y las causas judiciales. Su paso por la historia del derecho argentino marcó un punto de inflexión: demostró que los sistemas judiciales pueden ser herramientas para enfrentar los crímenes más atroces del pasado y que la justicia puede jugar un rol central en la reparación simbólica y práctica de las víctimas de violencia estatal.
Fuente: Minuto Uno



