Vaca Muerta: ¿podrán los hidrocarburos ser el eje de un desarrollo persistente?

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El reciente fallo favorable en Nueva York por el caso YPF despeja el horizonte legal para el sector energético. Tras una cumbre en Houston que ratificó el interés global por Vaca Muerta, crecen las ilusiones por un nuevo motor de divisas. 

Vaca Muerta es la respuesta frente a cualquier objeción al rumbo económico del gobierno. Ante las críticas por el aumento del desempleo, el gobierno señala que en Neuquén creció; ante la caída de la actividad en los centros urbanos, la solución propuesta es la desconurbanización de la población hacia la explotación minera; y en respuesta a la restricción externa, destacan que los hidrocarburos generarán más de 30 mil millones de dólares frescos. Cierto es que, junto al agro, la explotación minera e hidrocarburífera son las estrellas de la Argentina libertaria.

Recientemente, en la cumbre energética de Houston, representantes argentinos del sector petrolero enfatizaron que en cuatro años los hidrocarburos podrían generar hasta 45 mil millones de dólares. Montos que consolidarían al sector energético como uno de los principales motores de ingreso de divisas de la economía nacional. Actualmente, con exportaciones realizadas por u$s34 mil millones, según los registros del BCRA del año 2025, el agro (oleaginosas y cereales) explica la parte del león de las ventas. Estas exportaciones primarias significan el 40% de los dólares generados vía comercial.

¿Hay una nueva pampa húmeda bajo el suelo neuquino?

Se sabe de acuerdo a estudios especializados que en la cuenca neuquina hay reservas importantes tanto de oil como de shale gas, ocupando estas últimas el segundo lugar a nivel mundial. En efecto, la potencialidad de las reservas de combustibles fósiles es tan destacada como comprobada. Además, Vaca Muerta comenzó a explotarse recién a partir del acuerdo YPF-Chebrón (año 2013), por lo que a la fecha solo el 10% de su superficie está en desarrollo.

De lo anterior se desprende que tanto en materia de producción de barriles de petróleo como de gas Argentina tiene terreno fértil para avanzar y erigirse como un proveedor global de energía. En la cumbre internacional realizada en suelo norteamericano, representantes de argentina declararon que se espera pasar de los 800 mil barriles diarios de crudo actuales a 1,5 millón en los próximos cuatro años.

Objetivos cumplibles habida cuenta que, por ejemplo, Venezuela tiene un ritmo de producción arriba del millón de barriles diarios en medio de un proceso de desinversiones, falta de previsibilidad jurídica y financiera. Sin embargo, para que el sector energético inyecte más de 30 mil millones de petrodólares netos a la economía, como se sugiere, debieran realizarse cuantiosas inversiones. Debieran ampliarse las redes de oleoductos y gasoductos, para aumentar la fase de transporte, como así también incrementarse las perforaciones y la infraestructura para el procesamiento de los energéticos.

A la espera de las inversiones

En otras palabras, se requiere una lluvia de inversiones extranjeras. Por el momento, este boom de inversiones no se está realizando en Vaca Muerta. Contrariamente, en el último año se dio la dinámica inversa, multinacionales petroleras vendieron sus explotaciones a firmas locales. Esto explica, en parte, el récord negativo de inversión extranjera directa durante el año pasado.

En línea con lo comentado, en las últimas semanas, Pampa Energía anunció inversiones por u$s3 mil millones para el transporte y tratamiento de líquidos de gas natural. Lo cual permitirá, entre otras posibilidades, ampliar la producción de gas envasado en garrafa. La operación alcanzará su plenitud en un plazo de 45 meses. En efecto, dado que las inversiones realizadas en el sector tardan un tiempo en madurar, si se pretende que las exportaciones energéticas emparden a las agropecuarias en 4 años, las inversiones durante este año debieran ser récord.

Inversiones que maduran y exportaciones que crecen

Por lo pronto, Argentina exportó 10 mil millones de dólares en 2025, de la mano de proyectos que dotaron la capacidad de transporte. Siendo uno de los más relevantes el Proyecto Duplicar comenzado en 2022 que permitió ampliar la infraestructura sorteando uno de los cuellos de botella que limitaba la producción. Asimismo, la otra obra relevante, Vaca Muerta Oil Sur, que se hizo bajo el paraguas del RIGI se espera que concluya para el año próximo y también será un incentivo a la producción de crudo.

De modo tal que en el último año la exportación de energéticos creció por la madurez que alcanzaron inversiones realizadas anteriormente. Pero en donde se vio un cambio más exponencial fue en las importaciones de energéticos (principalmente de gas natural licuado) las cuales cayeron gracias al impulso del gasoducto Néstor Kirchner que amplió la capacidad de un sistema que estaba trabajando estresado. En efecto, el año pasado hubo un superávit energético de u$s5 mil millones y se espera que crezca conforme las importaciones vayan bajando e incrementando las exportaciones (como viene sucediendo en la última década).

Las lecciones de Irán e Irak

¿Esto significa que Argentina está en las puertas del desarrollo de la mano del sector energético? No necesariamente. Irán, por caso, produce cuatro veces lo que Argentina y no es un país desarrollado. Básicamente no lo es porque, si bien es un jugador importante en la oferta de hidrocarburos, tiene una población de 90 millones de habitantes. Con menos población (50 millones) y más producción podemos señalar también a Irak, que tampoco tiene un lugar entre los desarrollados por no poder diversificar su aparato productivo.

Los casos como Kuwait o Emiratos Árabes son especiales dado que tienen una capacidad en torno a 3 millones de barriles diarios y poblaciones poco numerosas. No es comparable. En efecto, Argentina tiene la posibilidad de contar con un motor más para desarrollarse, pero si apuesta todo a un único sector sin planificación ni pretensiones de generar encadenamientos productivos conexos, Vaca Muerta se parecerá más a una oportunidad perdida.

Fuente: La Nueva Mañana

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