Javier Milei critica la cuarentena, pero su Gobierno fue peor para las empresas argentinas

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La estrategia discursiva del presidente Javier Milei parece transitar por un carril totalmente opuesto a los duros indicadores de la realidad económica. Recién llegado de su gira europea, y en medio del hermetismo absoluto por la causa judicial de la estafa con criptomonedas que involucra a su hermana Karina, el mandatario optó por retomar su agenda de confrontación mediática.

Ataque a periodistas de C5N

A través de la red social X, lanzó una feroz embestida contra periodistas de la señal C5N que vestían remeras con el rostro del infectólogo Pedro Cahn, acusándolos de ser “cómplices de un delito de lesa humanidad” y de apoyar una “infectadura”.

Sin embargo, detrás de esta agresiva cruzada retroactiva contra las medidas sanitarias implementadas durante el Covid-19, se esconde una estadística alarmante y contundente: el actual modelo económico libertario ha resultado ser significativamente más letal para el entramado productivo nacional que la peor crisis sanitaria de la historia moderna.

El contraste de las cifras oficiales es devastador y deja al desnudo las profundas contradicciones del plan económico actual. Durante la emergencia global de la pandemia (entre marzo de 2020 y enero de 2021), la paralización obligada de la economía provocó el cierre de 15.398 pymes. En contrapartida, durante los primeros dieciocho meses de la era Milei (entre noviembre de 2023 y mayo de 2025), la Argentina sufrió la desaparición definitiva de 15.564 empresas, superando el catastrófico registro del coronavirus.

El efecto de este verdadero “industricidio” se trasladó de manera directa al mercado laboral formal. Bajo las políticas de la actual administración, ya se destruyeron 223.537 puestos de trabajo registrados, una cifra holgadamente superior a los 155.000 empleos que se habían perdido en el momento más crítico de la emergencia sanitaria mundial.

Este retroceso no es producto de un virus incontrolable, sino de un cóctel de decisiones oficiales que incluye una brutal apertura importadora, el consumo interno totalmente deprimido, la fuerte inflación en dólares, el sostenimiento de tasas de interés prohibitivas para la inversión y un ajuste fiscal sin precedentes que recae de lleno sobre las pequeñas y medianas empresas. De las más de 15 mil firmas que bajaron sus persianas recientemente, el 99,7 por ciento eran pymes, el verdadero motor generador de empleo en el país.

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La industria nacional, con el segundo peor desempeño del mundo

Para comprender la magnitud del colapso, el reciente Informe Sectorial publicado por la Consultora Audemus aporta un diagnóstico lapidario. A dos años de la asunción de Milei, la actividad manufacturera nacional acumuló una caída promedio del 7,9%. Este derrumbe sistemático posiciona a la Argentina con el segundo peor desempeño industrial de todo el planeta, ubicándose únicamente por detrás de Hungría.

El documento es sumamente categórico a la hora de buscar responsabilidades: “El fenómeno en curso no es latinoamericano ni una crisis importada: es específicamente argentino y fabricado en casa”. Para graficarlo, basta observar la región: mientras nuestro país se desploma casi 8 puntos, Brasil crece un 3,5%, Chile un 5,2% y Perú un 6,5%.

Los sectores más castigados por este modelo son los intensivos en mano de obra, como el textil, la indumentaria, los productos metálicos y los muebles. Durante el año 2025, la industria operó al 57,9% de su capacidad instalada, el nivel más bajo de la última década (excluyendo el año 2020). Es decir, las fábricas sobrevivientes están trabajando a menos de seis de cada diez unidades de su potencial real.

La advertencia final de los especialistas no deja lugar para el optimismo ni para la famosa recuperación en “V” prometida por el Gobierno: “Las empresas que cerraron no reabrirán, el know-how y los equipos se dispersan, y los trabajadores que perdieron sus empleos difícilmente los recuperen en el sector”. Mientras tanto, el Presidente elige seguir debatiendo sobre la cuarentena en las redes sociales.

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