El empleo es sin dudas uno de los puntos débiles de la economía libertaria. La caída del trabajo registrado presupone un deterioro de los ingresos y, por tanto, de las condiciones materiales de la población. Cierto es que los empleos de plataforma ofician de salvoconducto para quienes pierden su salario, pero también es cierto que se trata de “empleos de refugio”; trabajos de baja productividad, fácil incorporación y magros ingresos.
Esta dinámica nacional tiene su correlato crítico en Córdoba, donde dos sectores claves en la dinámica económica de la provincia se deterioran destruyendo puestos de trabajo. Se trata de la industria de la alimentación y la metalmecánica. Al interior de las fábricas todos coinciden en que la actividad está cayendo y no ven síntomas de reactivación en el corto plazo, al menos.
Alimentación: cerraron dos fábricas
Si bien el rubro alimentación, tal como lo mide Indec, da positivo, esto responde a que se contabilizan actividades directamente relacionadas con la performance agropecuaria (molienda de oleaginosas y cereales). Pero si se hace doble clic en la producción de alimentos manufacturados propiamente, la actividad está en depresión, con un uso de la capacidad instalada que oscila entre 45 y 55 por ciento, de acuerdo a estimaciones del sindicato del sector.
En diálogo con La Nueva Mañana, Héctor Morcillo, secretario general del sindicato de la alimentación, enfatizó que en los últimos meses el sector perdió cerca de 30 puestos de trabajo por el cierre de dos fábricas (Nueva Dalmacia y Golocentro). El referente sindical destacó que al producir “bienes de primera necesidad, esta industria es de las últimas en recibir los impactos de la crisis”, pero en la medida en que no reactive el consumo no se recuperará la oferta laboral allí.
Metalmecánica: 70% de las empresas está en proceso preventivo de crisis
Más golpeada se encuentra la actividad de la metalmecánica cordobesa que está experimentando una transformación en línea con la apertura importadora. Las fábricas están dejando de funcionar como unidades productivas, enfatizan desde la UOM Córdoba, para pasar a ser depósitos de importaciones. Alcides Salgado, secretario adjunto, explicó a LNM que “el 70% de las empresas está en proceso preventivo de crisis y el resto despidió entre el 40% y 50% del personal”. Esto significa una pérdida superior a 2.500 empleos en los últimos dos años. “Es peor que la crisis del 2001”, señaló.
Exportadores de commodities: ganadores que no traccionan empleo
La política económica del gobierno nacional busca fortalecer el perfil externo del país solo de la mano de los exportadores de commodities (agro, minerales e hidrocarburos). Para el elenco gobernante, quienes no puedan competir con importaciones asiáticas (principalmente) deberán dejar de producir, ya sea por cierre o por que se transformaron en importadores.
Esto da por resultado, como vemos en el 2025, que los sectores que traccionan la economía son poco intensivos en mano de obra. El agro, la intermediación financiera y el sector minero, que tuvieron crecimiento de dos dígitos en relación al año 2023 explican menos del 10% del trabajo registrado actual. Contrariamente, el trinomio: comercio, industria y construcción, concentran el 45% de los empleos registrados y su performance fue negativa (ver mapa).
Este es el dilema de la economía: los ganadores son sectores capital-intensivos. Esto significa que, para producir un barril de petróleo, por ejemplo, se requiere más capital (maquinaria, infraestructura, tecnología) que trabajo humano. Mientras que los perdedores (los sectores traccionadores de empleo) son mano de obra intensivos, por lo que si la actividad sube necesitan contratar en lo inmediato y si baja (como ahora) despiden.
Sólo el agro expandió su oferta laboral
A tal punto es débil la relación entre agro, finanzas y sector minero (los ganadores de Milei) con el empleo que pese a estar en un nivel superior al del 2023, no todos contrataron más trabajadores que los que tenían hace dos años atrás. Sólo el agro expandió su oferta laboral, mientras que el sector minero y el financiero tienen menos trabajadores registrados en comparación con diciembre de 2023.
¿Por qué se destruyeron puestos de trabajo inclusive en los sectores que tuvieron crecimiento real? En el caso de la intermediación financiera se trata de la automatización de procesos de la mano de homebanking, billeteras virtuales o agentes de liquidación digital. Mientras que en el caso de la explotación minera e hidrocarburífera, puede haber una combinación de factores, como la tecnificación de procesos, sumado a factores específicos de la explotación de recursos fósiles.
La paradoja de Vaca Muerta: más barriles, menos trabajadores
Sobre esto último, el boom petrolero se está dando en la cuenca neuquina, particularmente, de la mano de Vaca Muerta, pero no en los yacimientos convencionales (Santa Cruz y Chubut). De hecho, esta redefinición intrasector hace que se priorice la explotación del no convencional (Vaca Muerta) a la par que disminuyen las inversiones en las otras cuencas.
Un informe de la cámara que nuclea a las empresas de hidrocarburos repara sobre este aspecto y señala que para producir 1 millón de barriles de petróleo en Neuquén se necesitan 77 trabajadores. Mientras que para obtener la misma cantidad en Santa Cruz o Chubut (explotaciones de petróleo convencional) se demandan 178 y 189 trabajadores, respectivamente.
Desconurbanización sin base real
De modo tal que Vaca Muerta no está alcanzando para absorber la totalidad de trabajadores petroleros desempleados de los pozos convencionales. Por lo tanto, pensar que solo con la explotación de hidrocarburos se puede absorber los despidos del sector industrial carece de seriedad.
El mapa de la distribución del empleo es crítico. Neuquén es prácticamente la única provincia que logró incrementar la cantidad de trabajadores registrados respecto al 2023. La zona núcleo, en donde se encuentran las explotaciones agropecuarias más productivas no lograron compensar con el agro los puestos de trabajo destruidos en la industria y la construcción (ver mapa).
En efecto, esto hace que las intenciones del gobierno de desconurbanizar la Argentina carezcan de consistencia. Como vimos, sólo con los ganadores no alcanza.
Fuente: La Nueva Mañana



