En el marco de las actividades por los 50 años del golpe de Estado de 1976, el fiscal federal Facundo Trotta, a cargo de la megacausa por los crímenes de lesa humanidad cometidos en La Perla, dejó definiciones contundentes sobre la memoria, la justicia y la necesidad de sostener el compromiso colectivo con el Nunca Más.
La intervención se dio durante una visita guiada organizada por la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, en un espacio que sigue siendo símbolo del terrorismo de Estado y de la lucha por la verdad en Argentina.
Hallazgos que reparan y abren nuevas búsquedas
Uno de los ejes más impactantes de su exposición estuvo vinculado a los avances en la identificación de víctimas.
Trotta destacó como un hecho de enorme trascendencia el hallazgo e identificación de restos de personas desaparecidas, un proceso que llevó décadas y que hoy permite comenzar a cerrar, parcialmente, algunas de las heridas abiertas por la dictadura.
“Es una enorme satisfacción que, luego de tantos años de búsqueda, hayamos podido identificar a doce personas y entregar esos restos a sus familias”, expresó.
Los restos fueron encontrados en zonas cercanas al ex centro clandestino, lo que refuerza hipótesis históricas sobre el destino de muchas víctimas.
Además, el fiscal subrayó que estos avances no solo tienen un valor reparador, sino que también abren nuevas líneas de investigación:
“Esto nos permite seguir buscando, seguir abriendo hipótesis para encontrar más restos”.
La importancia de conocer lo que pasó
Durante su intervención, Trotta hizo especial hincapié en la necesidad de sostener la memoria colectiva como una herramienta fundamental para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
“Para que esto no vuelva a pasar, es necesario que todos y todas conozcamos lo que ocurrió en aquel oscuro pasado”.
En ese sentido, remarcó que la memoria no es solo un ejercicio histórico, sino un proceso activo de reflexión social:
“Memoria es recordar lo que realmente ocurrió”.
Justicia y democracia: un límite claro
El fiscal también dejó una definición política e institucional sobre el valor de la democracia y el rol de la justicia frente a los conflictos sociales.
“Los conflictos en una sociedad democrática deben resolverse por las vías institucionales”.
La frase adquiere especial relevancia en el contexto actual, donde distintos sectores advierten sobre discursos que relativizan el terrorismo de Estado o intentan poner en discusión consensos construidos durante décadas.
Un pacto que trasciende generaciones
A 50 años del golpe, Trotta planteó que el proceso de memoria, verdad y justicia no es solo una política de Estado, sino un acuerdo social profundo.
“Es un pacto social que nos pertenece y que tenemos que sostener, pensando en nosotros pero también en las futuras generaciones”.
En esa línea, sostuvo que cada aniversario del 24 de marzo funciona como una instancia de renovación de ese compromiso colectivo:
“Es el modo en que demostramos que hay una amplia mayoría que ha hecho propio este proceso”.
La Perla, un espacio de memoria viva
La actividad en La Perla volvió a poner en primer plano el rol de estos espacios como lugares de aprendizaje, reflexión y construcción de ciudadanía.
A medio siglo del golpe, el mensaje que atravesó la jornada fue claro:
la memoria no es pasado, es presente y futuro.
Y en ese camino, la búsqueda de verdad y justicia sigue siendo una tarea colectiva que aún no terminó.



