En un nuevo avance en las políticas de memoria, verdad y justicia, la Justicia federal dio a conocer la identidad de doce personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar cuyos restos fueron hallados en el predio del excentro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.
El anuncio fue realizado en una conferencia encabezada por el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, junto a familiares de las víctimas, integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense y autoridades provinciales. La identificación de los restos se logró tras años de excavaciones en la zona conocida como “Loma del Torito”, donde se investigan enterramientos clandestinos.
El trabajo del equipo forense permitió poner nombre a restos óseos hallados en el lugar, en el marco de una investigación impulsada por familiares querellantes que nunca dejaron de buscar. Este proceso, que lleva más de dos décadas, se sostiene como una política de Estado y como una construcción colectiva entre organismos de derechos humanos, universidades y el sistema judicial.
Desde la Justicia remarcaron que estos resultados son parte de una búsqueda que continúa abierta: no se descarta que haya más identificaciones en el futuro, por lo que se convocó a familiares de personas desaparecidas a aportar muestras genéticas para avanzar en nuevas coincidencias.
Las personas identificadas hasta el momento son:
- Carlos Alberto D’Ambra Villares
- José Nicolás Brizuela
- Raúl Oscar Ceballos Cantón
- Mario Alberto Nívoli Gauchat
- Alejandro Monjeau López
- Ramiro Sergio Bustillo Rubio
- Adriana Carranza Gamberale
- Cecilia Carranza Gamberale
- Oscar Omar Reyes de Paniconi
- Eduardo Valverde Suárez
- Sergio Julio Tissera Pizzi
- Elsa Mónica O’Kelly Pardo
Además, una de las familias solicitó que la identidad de su familiar se mantenga en reserva, lo que refleja la dimensión íntima y compleja de estos procesos.
Durante la conferencia, familiares de las víctimas compartieron testimonios cargados de emoción y sentido político. Una de las frases más contundentes fue la de la hija de Ramiro Bustillo, quien afirmó que “cada pedacito de verdad que aparece demuestra lo que sucedió”, en clara respuesta a los discursos negacionistas.
La identificación no solo implica confirmar el destino de las víctimas, sino también recuperar sus nombres, sus historias y su condición de militantes, trabajadores, estudiantes y ciudadanos comprometidos. En palabras de los familiares, se trata de dejar de ser “hijos de desaparecidos” para poder reconstruir una identidad atravesada por la verdad.
El excentro clandestino La Perla fue uno de los principales engranajes del aparato represivo en el interior del país. Por allí pasaron miles de detenidos-desaparecidos, muchos de los cuales aún hoy permanecen sin identificar.
Las excavaciones en el predio y sus alrededores buscan desenterrar no solo restos materiales, sino también pruebas judiciales y reconstrucciones históricas que permitan dimensionar la magnitud del plan sistemático de exterminio llevado adelante durante la dictadura.
Este nuevo avance se produce en un contexto donde resurgen discursos que relativizan o niegan los crímenes de la dictadura. Por eso, tanto familiares como organismos de derechos humanos remarcaron la importancia de estos hallazgos: cada identificación es una prueba concreta, irrefutable, que reafirma lo ocurrido.
Lejos de cerrar la historia, estos resultados la mantienen abierta: la búsqueda continúa, tanto en el plano judicial como en el social. Porque cada nombre recuperado no solo repara a una familia, sino que también fortalece la memoria colectiva de toda la sociedad argentina.
Fuente: La Nueva Mañana



