“La memoria no se clausura: defenderla es defender nuestro futuro democrático”

TRIPUTTI
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Juan Pablo Triputti, secretario general de la UEJN Regional 9, encabezó un encendido discurso en el marco de una jornada de memoria, donde reivindicó los juicios por delitos de lesa humanidad y alertó sobre los riesgos actuales para la democracia.

En el marco de una actividad conmemorativa por el Día de la Memoria, el secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación (UEJN) Regional 9, Juan Pablo Triputti, brindó un discurso cargado de reflexión histórica y posicionamiento político, en el que puso el foco en la importancia de sostener la memoria colectiva frente a los desafíos del presente.

Triputti destacó que los 30 mil desaparecidos “no son una cifra ni una consigna repetida por costumbre”, sino que representan a trabajadores, estudiantes, militantes y ciudadanos que creyeron en una Argentina más justa. En ese sentido, remarcó que cada 24 de marzo no solo se recuerda una ausencia, sino que se reafirma una memoria activa que se niega a ser borrada.

El dirigente sindical subrayó que el golpe de Estado de 1976 no fue solo una interrupción del orden constitucional, sino la instauración de un modelo de poder basado en el terrorismo de Estado para reconfigurar la estructura económica y social del país. “No fue únicamente represión: fue un proyecto para disciplinar a los trabajadores, debilitar a los sindicatos y transformar el modelo de desarrollo”, sostuvo.

En su intervención, también reivindicó el proceso de juzgamiento a los responsables de delitos de lesa humanidad iniciado tras la anulación de las leyes de impunidad, al que definió como un pilar fundamental de la democracia argentina. “La sociedad logró construir una convicción: los crímenes de lesa humanidad no pueden quedar impunes”, afirmó.

A su vez, Triputti advirtió sobre la reaparición de discursos que buscan relativizar el terrorismo de Estado y reinstalar la teoría de los “dos demonios”, señalando que estas posturas no son meramente debates históricos, sino disputas políticas que impactan directamente en el presente y en el futuro del país.

En un tramo central de su discurso, alertó sobre el rol del Estado frente a los conflictos sociales actuales, cuestionando las respuestas represivas ante demandas de sectores como trabajadores y jubilados. “El Estado democrático no está para castigar el conflicto social, sino para garantizar derechos y equilibrar intereses”, expresó.

Finalmente, cerró con una definición contundente que sintetizó el espíritu de su intervención: “La memoria no puede ser solo un ritual. Es una práctica política y ética que nos recuerda que la democracia es una construcción colectiva”.

El acto contó con la participación de trabajadores judiciales, estudiantes y referentes institucionales, consolidando un espacio de reflexión y compromiso con la defensa de los derechos humanos y la democracia.

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