A medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, un dato atraviesa la memoria colectiva y el presente político: dos de cada tres argentinos prefieren la democracia por sobre cualquier otra forma de gobierno, ratificando la vigencia del histórico consenso social sintetizado en la consigna “Nunca Más”.
El dato surge de una reciente encuesta nacional que mide percepciones ciudadanas en el marco del aniversario, y que pone en evidencia que, pese a las tensiones económicas y políticas actuales, la democracia sigue siendo el sistema elegido por la mayoría de la sociedad argentina.
Democracia con respaldo, pero con tensiones
El estudio revela que alrededor del 66% de la población sostiene que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, una cifra significativa que muestra la persistencia de un consenso básico construido desde el retorno democrático en 1983.
Sin embargo, el mismo relevamiento también deja ver una zona de alerta: un sector importante de la sociedad admite que, en determinadas circunstancias, podría aceptar alternativas no democráticas si estas ofrecieran soluciones concretas a problemas como la inseguridad, la inflación o el desempleo.
Esta contradicción refleja un fenómeno complejo: la democracia es valorada como principio, pero cuestionada en su funcionamiento cotidiano.
El peso de la memoria: el legado del “Nunca Más”
El dato cobra especial relevancia en el contexto de los 50 años del golpe cívico-militar, una fecha que sigue marcando la identidad política y social del país.
La expresión “Nunca Más”, popularizada tras el informe de la CONADEP en 1984, se convirtió en un símbolo del rechazo al terrorismo de Estado y en un compromiso colectivo de no repetir los crímenes de la dictadura.
Hoy, esa consigna sigue vigente no solo en actos y movilizaciones, sino también en la opinión pública, donde la mayoría continúa eligiendo la democracia como forma de organización social.
Una democracia bajo presión
A pesar del respaldo mayoritario, distintos estudios coinciden en que existe una creciente preocupación por la fragilidad del sistema democrático.
Factores como la crisis económica, la desigualdad social y la desconfianza en las instituciones generan un escenario en el que la legitimidad del sistema convive con el malestar ciudadano.
En ese marco, crecen percepciones como:
- Falta de representación política
- Desigualdad ante la ley
- Desconfianza en el Poder Judicial
- Demanda de soluciones rápidas frente a problemas estructurales
Todo esto alimenta tensiones que atraviesan a la democracia contemporánea.
El desafío: sostener la democracia con resultados
El principal desafío que surge de estos datos es claro: no alcanza con el consenso simbólico, la democracia necesita dar respuestas concretas.
Especialistas advierten que cuando los sistemas democráticos no logran mejorar las condiciones de vida, aumenta el riesgo de que sectores sociales comiencen a cuestionarlos o a relativizar su importancia.
Por eso, el respaldo actual debe leerse también como una oportunidad: existe una base sólida de legitimidad, pero requiere ser fortalecida con políticas públicas eficaces y mayor participación ciudadana.
A 50 años, una definición colectiva
Cinco décadas después del golpe, la sociedad argentina vuelve a pronunciarse, esta vez a través de una encuesta:
La democracia no es perfecta, pero sigue siendo la opción elegida por la mayoría.
En un contexto global donde crecen los cuestionamientos a los sistemas democráticos, el dato adquiere un valor aún mayor: en Argentina, la memoria histórica sigue pesando.
Y aunque haya críticas, tensiones y desencantos, la consigna sigue vigente:
Nunca Más no es solo un recuerdo del pasado, sino una decisión del presente.
Fuente: La Nueva Mañana



