El gobernador bonaerense busca posicionarse como una figura nacional de cara al futuro. La creación de un think tank apunta a consolidar una propuesta política y económica alternativa.
En medio de la reconfiguración del escenario político argentino, Axel Kicillof comenzó a dar señales claras de proyección nacional. La creación de un think tank propio aparece como una herramienta estratégica para construir volumen político, generar ideas y consolidar un espacio de referencia dentro del peronismo.
El movimiento no es casual. Con un oficialismo nacional que atraviesa tensiones y un peronismo en proceso de reorganización, Kicillof busca posicionarse como una alternativa de cara a 2027, apelando a un perfil técnico-político y a una gestión con identidad propia en la provincia de Buenos Aires.
El think tank funcionará como usina de propuestas en áreas clave como economía, producción y desarrollo, en un intento por diferenciarse del modelo libertario y ofrecer una visión alternativa de país.
La jugada también tiene una dimensión interna: disputar liderazgo dentro del peronismo, en un momento donde las referencias tradicionales están en revisión.
La carrera hacia 2027 ya empezó, aunque nadie lo diga abiertamente. Y en ese tablero, Kicillof quiere dejar de ser una promesa para convertirse en proyecto.



