Histórica empresa argentina frena su producción: Lumilagro dejará de fabricar termos y pasará a importarlos

Economia Argentina
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La tradicional empresa argentina Lumilagro, reconocida durante décadas por la fabricación de termos para mate, atraviesa un fuerte proceso de reconversión industrial. Tras 83 años produciendo en el país, la compañía decidió frenar la fabricación de las ampollas de vidrio en su planta y comenzar a importar parte de sus productos desde el exterior.

La medida refleja el complejo panorama que enfrenta la industria nacional frente a la competencia de productos importados y la caída del consumo en el mercado interno. Según la propia empresa, la decisión busca sostener el negocio y adaptarse a un nuevo contexto económico que ha cambiado de manera profunda en los últimos años.


Una historia industrial de más de ocho décadas

Fundada en 1941, Lumilagro se convirtió en una de las marcas más reconocidas del país en productos térmicos, especialmente en termos con ampolla de vidrio utilizados para el mate. Durante décadas fue incluso la única fábrica de este tipo en toda América, lo que la posicionó como un símbolo de la industria nacional.

Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar con el paso de los años. El crecimiento de la competencia internacional, la llegada de nuevos materiales como el acero inoxidable y la expansión de productos importados fueron modificando los hábitos de consumo.

A esto se sumó una fuerte caída en las ventas. Según datos de la empresa, las ventas se redujeron alrededor de un 50% en los últimos dos años, lo que obligó a tomar decisiones drásticas para evitar el cierre definitivo del negocio.


Menos empleo y cambio de estrategia

El proceso de reconversión también impactó en el empleo. En su momento de mayor actividad, la compañía llegó a contar con unos 300 trabajadores directos, pero con el paso del tiempo el plantel fue reduciéndose de forma significativa.

En los últimos años se produjeron alrededor de 170 desvinculaciones, lo que redujo la estructura a cerca de 50 empleados directos y otros 50 indirectos.

El propio director ejecutivo de la empresa, Martín Nadler, reconoció que el proceso fue doloroso, ya que muchos de los trabajadores formaban parte de la historia de la compañía y llevaban décadas en la fábrica.


Importaciones y cambio en el modelo de producción

En este nuevo escenario, Lumilagro decidió modificar su modelo de negocios. La empresa comenzará a importar las ampollas de vidrio desde países como India y Vietnam, mientras que parte de los termos de acero inoxidable serán fabricados en China.

La planta de Tortuguitas, en la provincia de Buenos Aires, seguirá operativa, aunque actualmente se dedica principalmente a tareas de ensamblado, control de calidad, personalización y distribución de los productos.

De esta manera, la compañía busca reducir costos y competir en un mercado donde los productos importados tienen precios más bajos gracias a la producción a gran escala en otros países.


La presión del contrabando y los cambios en el consumo

Otro de los problemas señalados por la empresa es el aumento del contrabando de termos en el mercado argentino. Según estimaciones del sector, en el país se consumen cerca de cuatro millones de termos al año, pero una cantidad similar ingresaría de forma irregular desde países vecinos, lo que complica la competitividad de la producción local.

Además, el cambio en las preferencias del público también impactó en el negocio. Mientras que históricamente el termo de vidrio era el más vendido, en los últimos años creció la demanda de modelos de acero inoxidable, muchos de ellos fabricados en el exterior.


Un símbolo industrial que busca reinventarse

A pesar del freno en la producción local de ampollas de vidrio, desde la empresa aseguran que la planta argentina no fue cerrada definitivamente y que podría volver a producir si las condiciones económicas cambian en el futuro.

Mientras tanto, la marca apuesta a nuevos diseños, alianzas comerciales y estrategias de comercialización para mantener su presencia en el mercado.

El caso de Lumilagro refleja el desafío que atraviesan muchas empresas industriales del país: adaptarse a un escenario global cada vez más competitivo sin perder la identidad que las convirtió en parte de la historia productiva argentina.

Fuente: El Destape

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