Los integrantes del Senado de la Nación recibirán un nuevo incremento en sus dietas y comenzarán a percibir más de 11 millones de pesos brutos mensuales, una cifra que volverá a generar debate público en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo de la mayoría de la población. El aumento surge a partir de un acuerdo salarial alcanzado entre las autoridades del Congreso y los gremios que representan a los trabajadores legislativos.
La suba se explica por el sistema de actualización automática que vincula las dietas de los senadores con los incrementos acordados para el personal del Poder Legislativo. Cada vez que se firma una paritaria para esos trabajadores, el ajuste impacta de manera directa en los ingresos de los legisladores.
Cómo se compone el aumento
El acuerdo salarial firmado por los gremios legislativos contempla una suba acumulada cercana al 12,5% entre diciembre de 2025 y mayo de 2026. Ese incremento se aplica de forma escalonada en distintos tramos, lo que eleva el valor de los módulos que determinan los salarios del personal del Congreso y, por extensión, las dietas de los senadores.
Con la aplicación de esta actualización, los integrantes de la Cámara alta —que hasta fines del año pasado percibían alrededor de 10,2 millones de pesos brutos mensuales— pasarán a cobrar en marzo más de 11 millones, cifra que podría alcanzar aproximadamente 11,5 millones hacia mayo si se completan todos los tramos del acuerdo.
Un mecanismo aprobado en 2024
El actual sistema de “enganche” entre los sueldos de los senadores y las paritarias legislativas fue restablecido en 2024 por decisión de los propios legisladores. Esa medida volvió a vincular automáticamente sus ingresos a los aumentos del personal del Congreso, lo que evita que cada actualización deba votarse nuevamente en el recinto.
Desde entonces, cada incremento salarial negociado con los sindicatos legislativos impacta directamente en las dietas de los miembros del Senado. Algunos legisladores han optado en ocasiones por rechazar o donar los aumentos, aunque el mecanismo se aplica de forma general.
Debate en medio del deterioro económico
La actualización de los haberes de los senadores se produce en un contexto marcado por la caída del poder adquisitivo, salarios que no logran acompañar la inflación y un aumento de la precarización laboral, lo que ha generado cuestionamientos desde distintos sectores políticos y sociales.
Mientras los ingresos de la Cámara alta superan los 11 millones de pesos, los sueldos de los diputados nacionales se ubican bastante por debajo, ya que en ese cuerpo legislativo los incrementos no están vinculados automáticamente a las paritarias del Congreso y dependen de decisiones administrativas específicas.
La nueva actualización salarial vuelve a poner en discusión el sistema de remuneraciones de la política argentina y el vínculo entre los ingresos de los legisladores y la situación económica general del país.
Fuente: La Nueva Mañana



