La crisis económica que atraviesa Argentina continúa impactando con fuerza en el comercio y la gastronomía. En ese contexto, una histórica pizzería del conurbano bonaerense bajó definitivamente la persiana, convirtiéndose en un nuevo símbolo del deterioro del consumo y de las dificultades que enfrentan los pequeños y medianos emprendimientos para sostener su actividad. Se trata de La Continental, un tradicional local ubicado en la calle Laprida 267, en pleno centro de Lomas de Zamora, que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de vecinos, trabajadores y estudiantes de la zona.
El cierre del establecimiento generó sorpresa entre comerciantes y clientes habituales. Durante años, el local fue mucho más que una pizzería: funcionaba como cafetería por la mañana, bar durante la tarde y restaurante por la noche, con un flujo constante de público a lo largo del día. Su ubicación estratégica, a pocas cuadras de la estación ferroviaria de Lomas de Zamora y sobre una de las calles comerciales más transitadas del distrito, lo había convertido en un punto de encuentro clásico del sur del conurbano.
Sin embargo, ni la historia ni la ubicación privilegiada alcanzaron para resistir el impacto de la crisis económica. Según señalaron desde el sector gastronómico, el cierre estuvo vinculado principalmente a la fuerte caída del consumo, el aumento sostenido de los costos de insumos y el incremento de los servicios y alquileres comerciales. Esa combinación de factores terminó por hacer inviable la continuidad del negocio.
Comerciantes de la zona describen un cambio notable en los hábitos de consumo. “Antes la gente salía a comer o a tomar algo sin pensarlo demasiado; ahora muchos miran dos veces el precio antes de sentarse”, resumió uno de los dueños de locales cercanos. Esa retracción del gasto afecta directamente al rubro gastronómico, que depende en gran medida de las salidas recreativas y del consumo fuera del hogar.
La situación de La Continental no es un caso aislado. En los últimos años, numerosos restaurantes, bares y pizzerías han debido cerrar sus puertas en distintos puntos del país. De acuerdo con relevamientos del sector, la caída de ventas en la gastronomía llegó a superar el 50 % entre 2024 y 2025, mientras que incluso en zonas tradicionalmente dinámicas —como Palermo, Puerto Madero o San Telmo— la actividad registró retrocesos cercanos al 30 %.
Además, estudios de consultoras privadas indican que el 76 % de los argentinos redujo la frecuencia con la que sale a comer, cifra que asciende al 85 % en los sectores de menores ingresos. La pérdida de poder adquisitivo, el aumento de tarifas y el encarecimiento de los alimentos impactan directamente en el consumo gastronómico, que suele ser uno de los primeros gastos que las familias recortan cuando la economía se vuelve más ajustada.
El cierre de este histórico local también deja consecuencias sociales: trabajadores con décadas de antigüedad quedaron sin empleo y comerciantes de la zona advierten que el fenómeno se repite en distintos barrios del conurbano. Incluso algunos informes económicos señalan que en los últimos años miles de empresas cerraron en la provincia de Buenos Aires, lo que se traduce en una importante pérdida de puestos de trabajo.
Así, la persiana baja de La Continental no solo marca el final de un comercio emblemático de Lomas de Zamora. También refleja una transformación más profunda en el mapa económico y social del conurbano, donde la caída del consumo y el aumento de los costos están poniendo en jaque a muchos negocios tradicionales que durante décadas formaron parte de la identidad de sus barrios.
Fuente: El Destape



