La pulseada del PJ Cordobés

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La diputada nacional Natalia De La Sota, hija del ex gobernador José Manuel, logró demostrar esta semana que un ala del PJ cordobés no está conforme con la orden que dio a sus representantes en el Congreso de la Nación el gobernador Llaryora para traicionar a los trabajadores argentinos y votar a favor de la reforma laboral libertaria .

Ayer, la diputada de la Sota trató de “tibios” a sus pares de Hacemos por Córdoba y cuestionó a la senadora nacional Alejandra Vigo, esposa del ex gobernador provincial Juan Schiaretti, por haber votado a favor de la reforma laboral libertaria en la Cámara Alta.

Esto ocurrió después de que Bernardo Knipscheer, legislador provincial cordobés y pareja de la diputada nacional de la Sota, presentara en la sesión del miércoles pasado de la legislatura mediterránea un proyecto para instar a los diputados nacionales por Córdoba a rechazar la iniciativa libertaria en la Cámara de Diputados.

El bloque del PJ no habilitó el debate y dejó en minoría al legislador,; el proyecto no se aprobó, pero dejó al desnudo tensiones que hasta ahora se administraban puertas adentro y que empiezan a escalar a la superficie.

Knipscheer sostuvo que la denominada Ley de Modernización Laboral “implica una regresión en materia de derechos laborales, legaliza la precarización del trabajo y conspira contra la generación de empleo genuino”.

El texto del peronista anti-Milei dejó además una definición política que apuntó al corazón del debate y a la interna del PJ: “Una verdadera modernización laboral —sin dudas necesaria— no puede impulsarse sin la participación activa de quienes integran el mundo del trabajo ni en contra de ellos”.

En el recinto, el legislador profundizó sus cuestionamientos con cifras sobre el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo durante la gestión de Milei y apuntó contra el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los ejes más polémicos del proyecto nacional: “De aprobarse un sistema como este”, dijo, “pasaremos a un modelo de Estado que financiará los despidos con ingresos que deberían ser para los jubilados”.

Pero la advertencia más política resonó puertas adentro del PJ y fue leída como un mensaje directo al tándem Alejandra Vigo–Juan Schiaretti: “Quienes dicen defender la justicia social no pueden limitar su objeción a algunos artículos aislados: el problema es estructural y compromete el modelo de país que se pretende construir”.

Fuentes cercanas a Knipscheer deslizaron al medio Perfil que “dentro del bloque había legisladores que piensan igual que el armador de Natalia, pero la orden fue votar en contra”.

El voto afirmativo de Vigo en el Senado no se tradujo de manera lineal en la Cámara Baja. Por el contrario, el espacio lucía dividido de antemano y el papel de los peronistas cordobeses en Provincias Unidas quedó desdibujado en medio de una fuerte pulseada entre los libertarios y el kirchnerismo de Unión por la Patria.

La sesión dejó algo más que un proyecto caído: el PJ cordobés empieza a exhibir fisuras que ya no se pueden disimular.

Por Néstor Gorojovsky.

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