La Comisión Episcopal de Pastoral Social recordó que “el agua que mana de estos reservorios naturales, es un derecho universal e inalienable” y le solicitó a senadores y senadoras que sostengan la protección de las cuencas hídricas.
La Iglesia defendió la Ley de Glaciares que el oficialismo pretende modificar en el Senado. A través de una carta abierta, la Comisión Episcopal de Pastoral Social le solicitó a senadoras y senadores que sostengan el presupuesto y la protección otorgada por la normativa. Este jueves se debatirá en la Cámara alta.
“La actual ley establece un piso de protección que no puede ser relativizado en favor de intereses sectoriales o de corto plazo”, expresó en un texto dirigido a las y los legisladores.
Se trata de la Ley Nº 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, que resguarda reservas estratégicas de agua dulce, ecosistemas únicos y el patrimonio natural. En las últimas semanas el Gobierno renovó el debate de la norma, exigiendo su flexibilización, luego de intentar vetarla.
“Los glaciares no son simples recursos económicos. Son fuentes de agua y de vida, reguladores del clima y del ciclo hídrico”, manifestó la Pastoral Social en el comunicado.
En ese sentido, la Iglesia recordó que la regulación fue “fruto del consenso político, social y científico” y agregó que el acceso al agua potable y segura “es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas”.
Asimismo, destacó que “el agua que mana de estos reservorios naturales, es un derecho universal e inalienable”, y denunció que su afectación “impacta primero y con mayor crudeza en los más pobres y en las comunidades originarias que dependen de esos ecosistemas”.
En otro pasaje, la Iglesia exigió que el Senado “promueva un modelo de desarrollo nacional que armonice la producción con la ecología integral, buscando alternativas que no comprometan recursos naturales críticos e irrecuperables”. En la misma línea señaló que “el desarrollo verdadero no puede reducirse al mero crecimiento económico, sino que debe ser integral, sostenible y respetuoso de la dignidad humana y de la naturaleza”, argumentando que la crisis social y ambiental forman parte del mismo problema.
Fuente: La Nueva Manana



