Con una población de 1.400 millones de habitantes, una economía de escala sin precedentes, capacidad de gobernabilidad plena y un Estado que es amo y señor de la conducción de la economía, China es desde hace tiempo la amenaza de las economías occidentales. Pero no es solo el segundo país más poblado del mundo, tras él, una decena de economías asiáticas se fortalecen comerciando con China y se erigen como potenciales amenazas.
Frente a esto, la reacción de las potencias de occidente es el proteccionismo arancelario para preservar el empleo industrial. EE.UU. impone aranceles a países, que luego deberá ajustar a bienes en específico, tras los recientes reveses judiciales. Por su parte, la Unión Europea busca desalentar el comercio vía courrier internacional por lo que impondrá derecho de aduana a compras por internet. El motivo: en un año recibió 4.600 millones de paquetes pequeños, de los cuales más del 90% provenían de China.
Anteriormente, Europa había castigado a los autos eléctricos provenientes de Shanghái con suba de aranceles. Esta protección generó en los asiáticos una reacción símil al incrementar los impuestos aduaneros para alimentos y bebidas de manufactura europea. Los aranceles cruzados dan cuenta de una guerra comercial entre las potencias que lejos está de concluir, más bien es la nueva dinámica del comercio mundial.
China, el gran ganador del aperturismo anticomunista
En medio de la guerra arancelaria que atraviesa al mundo, el Gobierno argentino practica el dogma del presidente y su equipo económico: el libre mercado. Así, vemos que en el último año las importaciones crecieron con todos nuestros principales socios comerciales. Pero el que más se destaca es el gigante asiático, a quien le compramos un 50% más que en el 2024.
En efecto, el intercambio con China arroja un déficit creciente. Algo lógico al demandar más bienes de consumo, vehículos y otros bienes industrializados chinos y venderle principalmente materias primas. De este modo, el déficit con el país que preside Xi Jinping pasó de 5.616 millones de dólares a u$s 8.155 millones. Lo cual significa que en el año 2025 ese déficit creció 45 por ciento.
Neumáticos: el fin de un gigante industrial
Las últimas noticias económicas nacionales de impacto tienen a China como protagonista y siembran interrogantes sobre el rumbo económico del gobierno libertario. Tanto el cierre de FATE como la pérdida de la licitación de Techint, dos compañías emblemáticas que apuestan a la innovación y eficiencia, son hechos que llaman la atención.
Por el lado de la fabricación de neumáticos que cerró perdiéndose más de 900 empleos directos (resta conocer cuál será el coletazo en sus proveedores que perdieron a un socio con una capacidad productiva superior a los 5 millones de neumáticos al año) el factor aperturista fue determinante. Según la versión de la empresa, perdieron mercado producto del arribo de neumáticos importados que afectó la rentabilidad del negocio.
La importación de neumáticos creció 130%
De acuerdo a datos de Indec, la importación de neumáticos para vehículos, livianos y pesados, creció 130% en volumen en el último año. China fue quien mejor aprovechó la desprotección e inundó el mercado, explicando el 67% de esa cantidad importada. Pero no solo provienen de este país los neumáticos que con precio bajo (que parte del empresariado nacional señala como dumping) desplazaron a los made in argentina, cerca de tres cuartas partes de esa oferta proviene de países asiáticos (China más Tailandia, Vietnam y Filipinas, entre otros).
Otra economía que también aprovechó la desregulación del comercio exterior y el dólar barato fue Brasil, el segundo origen de las importaciones de neumáticos. Los vecinos del norte explican el 20% de las cantidades que ingresaron al país. De modo tal que dos economías del bloque BRICS aprovecharon la oportunidad y acabaron con un gigante de la industria nacional.
Acero indio, subsidio chino: el dilema de la competitividad
El caso anterior tiene puntos en común con la licitación privada perdida por Techint. No solo por las declaraciones del Gobierno en contra de la compañía nacional y a favor de la foránea que ofrece un precio más bajo, sino porque en ambos casos está China desplazando a una empresa asentada en el país que está en la frontera tecnológica.
En este caso, Tenaris, la subsidiaria del Grupo Techint, se priva de construir con empleo local un gasoducto de 500 kilómetros por perder la licitación a instancias de Welspun. Se trata de una empresa india, pero que importa el acero de China para hacer los caños, por tanto, desde la compañía de Paolo Rocca denuncian que al subsidiar los chinos el acero, los costos de la compañía india no reflejan los precios del mercado.
En efecto, si dos de las industrias más encumbradas del país con constante inversión en la tecnificación de su proceso productivo no pueden competir con Asia, que queda al resto del tejido productivo. La lógica dicta que de no haber una política industrial y/o “parches” arancelarios para proteger el empleo formal generador de valor agregado, los despidos en la industria incrementarán.
Fuente: La Nueva Mañana



