En plena crisis económica y con la reforma laboral agitando el avispero, una tradicional fábrica de pastas anuncia el cierre de su planta. Los siete trabajadores despedidos, con décadas de antigüedad, reclaman lo que por ley les corresponde. La empresa intenta evadir la indemnización y argumenta “fuerza mayor”. Desde los sindicatos prometen lucha hasta las últimas consecuencias.
La emblemática planta Fideos Italia de Tandil, con más de 20 años de historia y símbolo de producción local, cerró sus puertas a principios de mes y dejó en la calle a los siete trabajadores que quedaban activos en la planta. Lo que era un rumor entre los pasillos ahora se transformó en un conflicto abierto con consecuencias sociales y políticas.
Los despidos llegaron sin previo aviso y, para colmo, la empresa intenta no pagar las indemnizaciones correspondientes, argumentando que su situación económica es “insostenible”. La decisión despertó una fuerte respuesta sindical y laboral porque, entre esos trabajadores, hay personas con más de 20 años de servicio continuo.
Este conflicto se da en un contexto de crisis industrial y económica marcada por la caída de empresas, cierres de fábricas y aumentos de despidos, un fenómeno que diversos sectores vinculan directamente con las políticas económicas del gobierno nacional y el debate por la reforma laboral.
La semana pasada se realizó una audiencia en la sede local del Ministerio de Trabajo provincial, donde las partes se sentaron frente a frente. Sin embargo, el diálogo no llegó a ningún acuerdo y la empresa rechazó pagar lo que marca la ley. El encuentro terminó con un cuarto intermedio fijado para el 5 de marzo, lo que deja a los trabajadores en una agonía extendida.
Desde la firma sostienen que no pueden afrontar el pago de indemnizaciones porque atraviesan un “cuadro económico crítico”. Sin embargo, para los trabajadores y el Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Fideera (SATIF), esa explicación no es más que una excusa para evadir responsabilidades laborales y económicas.
Gustavo Scarpello, delegado general del sindicato y empleado con 27 años en la fábrica, fue tajante: “Hermano, esto no es una crisis real, es una maniobra premeditada para perjudicarnos y ahorrarse lo que les corresponde por ley. No pueden justificar que no abran un procedimiento preventivo de crisis en el Ministerio y, aún así, venir a decir que no pueden pagar”.
El telegrama de despido que utilizó la empresa menciona el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, una figura que permite reducir parcialmente las indemnizaciones cuando existe disminución o falta de trabajo por causas extraordinarias. La empresa sostiene que así se ampara, pero el sindicato asegura que no hay ninguna crisis demostrada objetivamente.
Los trabajadores amenazan ahora con medidas de fuerza, movilizaciones y acciones directas frente a la fábrica si no reciben lo que les corresponde. “No vamos a naturalizar que nos pateen así. Vamos a estar acá para que esto sea visible”, advirtió Scarpello, dejando claro que la lucha recién empieza.
Este caso no es un hecho aislado. En el último año, múltiples fábricas y empresas en todo el país han cerrado o recortado personal, muchas veces con despidos sin indemnización o propuestas mínimas que los trabajadores rechazan. Esto se combina con un debate legislativo en curso sobre flexibilidad laboral y cambios en los derechos de los empleados.
La crisis de Fideos Italia pone en jaque no solo la estabilidad económica de esas siete familias, sino también el modelo productivo argentino y las garantías laborales que la normativa pretende proteger. Con marzo a la vuelta de la esquina y una nueva audiencia en puerta, la historia recién empieza… y promete ruido.



