Los precios suben y el consumo baja: el costo de la desinflación en el modelo libertario

Caputo
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Dólar a la baja, inflación arriba de lo esperado y avance político del oficialismo en el Congreso. Estos tres indicadores marcan el presente libertario, siendo el último (la galvanización política) clave en la generación de expectativas favorables. Un gobierno que marca agenda y la ejecuta con apoyo parlamentario gana gobernabilidad, un elemento del que no puede prescindir un programa para lograr el éxito.

¿Está siendo exitoso el plan económico del gobierno?

Hace tiempo que el gobierno apuesta todo su herramental a bajar la inflación, prescindiendo de otros objetivos, como puede ser el nivel de actividad económica. Para lo cual el ajuste fiscal es clave, pero también la apertura importadora que introduce una oferta de bienes más baratos subsidiados por la economía china. Asimismo, el atraso de algunos precios claves de la economía como los salarios, el dólar y servicios también contribuyen a contener las subas.

Si se compara la inflación acumulada del año pasado (31,5%) con los 200 puntos de inflación heredados, hay un punto favorable para el plan del gobierno en este indicador. Pero cierto es que esta foto se complejiza si atendemos que en los últimos 8 meses la inflación sube respecto al mes anterior. Además de esta tendencia, vemos que, de 26 meses de gobierno, en 16 meses la suba promedio mensual no baja de 2,5%.

Si bien en comparación con el punto de partida la inflación actual siempre será baja, cierto es que es mayor a la que preveía el gobierno para esta altura del plan económico. Ahora bien, si comparamos el logro (la desaceleración inflacionaria) con sus principales causas entonces la valoración del objetivo se matiza. Dado que en una economía con orden macroeconómico que se achica eliminando oferta con precio no competitivo, con consumo retraído, que elimina trabajo registrado y controla el valor del dólar, sería deseable una inflación acumulada inferior a la actual.

Contracción del consumo

 El factor que más empaña el proceso desinflacionario es la contracción del consumo, puesto que los planes de estabilización exitosos, tras ordenar la macroeconomía, logran que los precios bajen a la par que la actividad se robustece y la demanda crece.  Este es el desafío que tiene el gobierno por delante a la par que se van actualizando los precios que en los últimos años se reprimieron.

Con lo cual, para este año es de esperar que de darse un escenario en donde el gobierno continúa consolidando el superávit, la inflación anual encuentre en torno a 30 puntos el techo. Si esto se da con una demanda que recupera y una economía en expansión, será un logro inobjetable. Contrariamente, en un escenario en donde se abandona el superávit fiscal consecuencia de una recesión que se profundiza o de un tipo de cambio que salta producto de una corrida, es de esperar, entonces, que la inflación de 30% sea el piso y no el techo en este 2026. 

Compra de dólares, ¿coyuntural o persistente?

Por el lado del tipo de cambio, al momento, el equipo económico solo tiene buenas noticias para mostrar. La cotización oficial cae a la par que el BCRA compra dólares. Algo impensado incluso para la misma lógica del presidente que justificaba hace menos de un mes la no acumulación de reservas. En lo que va del año compró en torno a u$s2 mil millones, lo cual es clave para generar expectativas favorables que permitan volver a financiarse en el mercado voluntario de deuda.

En efecto, la pregunta que surge es si se trata de una compra coyuntural posibilitada por factores estacionales o si será una constante. En el flujo de dólares de este año hay dos aspectos que merecen atención. Es probable que tanto el saldo comercial positivo, como el rojo en la balanza de servicios se mantenga en los valores del 2025. Pero al no recibir este año desembolsos netos positivos del FMI (como sí ocurrió el año pasado), será clave el financiamiento que pueda conseguir de otras fuentes y, especialmente, la cantidad de dólares que se drenen por atesoramiento, tras un 2025 récord.

Fuente: La Nueva Mañana

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