En las últimas horas, sectores libertarios en redes sociales instalaron una curiosa interpretación: sostienen que el presidente Javier Milei habría “predicho” la existencia de los llamados therians, generando debate, ironías y controversia en el ecosistema digital argentino.
La discusión surgió principalmente en la red social X (ex Twitter), donde usuarios vinculados al oficialismo viralizaron fragmentos de declaraciones del mandatario sobre identidad individual y libertad personal, interpretándolas como una anticipación del fenómeno cultural.
Qué son los “therians”
El término therian se utiliza en internet para describir a personas que sostienen una identidad vinculada simbólica o espiritualmente con animales. Se trata de un fenómeno cultural digital asociado a comunidades online, particularmente entre jóvenes y espacios de identidad alternativa.
En redes sociales, algunos usuarios libertarios afirmaron que Milei habría anticipado este tipo de identidades al defender posturas sobre la libertad individual y la autopercepción, aunque la interpretación no surge de una afirmación directa del Presidente sino de lecturas realizadas por seguidores.
Viralización y reacciones
La teoría se expandió rápidamente y generó respuestas cruzadas:
- Sectores afines al oficialismo difundieron la idea como ejemplo de la defensa radical de la libertad individual.
- Usuarios críticos cuestionaron la interpretación y la calificaron como exagerada o irónica.
- El tema se transformó en tendencia en espacios digitales, mezclando debate político con humor y memes.
El fenómeno también reactivó discusiones sobre el impacto de las redes sociales en la construcción de narrativas políticas y en la amplificación de interpretaciones de declaraciones públicas.
Debate sobre política y cultura digital
El episodio refleja cómo discursos políticos pueden ser reinterpretados en el entorno digital, donde conceptos vinculados a la identidad, la libertad individual y las subculturas online suelen generar lecturas diversas y polémicas.
Analistas señalan que el caso evidencia la creciente interacción entre política, cultura de internet y construcción de relatos en redes, donde interpretaciones de seguidores pueden adquirir relevancia pública incluso sin confirmación directa de los protagonistas.



