“La reforma laboral desarma la sociedad que construimos durante décadas”: Roberto Cristalli advierte sobre pérdida de derechos y crisis del trabajo

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En medio del debate nacional por la reforma laboral, el dirigente sindical Roberto Cristalli cuestionó con dureza el proyecto impulsado por el Gobierno y llamó especialmente a los jóvenes trabajadores a no respaldar la iniciativa. Según sostuvo, la propuesta implica un retroceso histórico en materia de derechos laborales y amenaza con desarticular el entramado social construido durante décadas en Argentina.

Cristalli explicó que el sistema laboral actual es el resultado de años de negociación política, organización sindical y acuerdos sociales que permitieron consolidar derechos fundamentales tanto para trabajadores como para empresas. Entre esos avances destacó la estabilidad laboral, la jubilación, las vacaciones pagas, el aguinaldo, la regulación de horarios y la previsibilidad económica que permite a las familias organizar su vida y proyectar su futuro.

Según el dirigente, el trabajo no es solamente una actividad económica sino una organización social central, comparable con instituciones como la escuela, ya que estructura la vida cotidiana, garantiza ingresos, ordena el tiempo social y permite el desarrollo personal y familiar. En ese sentido, señaló que las condiciones laborales reguladas posibilitan el acceso a derechos básicos, el sostenimiento del consumo, la educación de los hijos y la movilidad social ascendente.

Desde su perspectiva, estos derechos no surgieron de manera espontánea sino que fueron el resultado de largos procesos históricos y consensos políticos amplios entre distintos sectores de la sociedad. Por ello, advirtió que cualquier modificación del sistema laboral debe evaluarse en función de su impacto social integral y no únicamente desde criterios económicos.

Cristalli afirmó que la reforma laboral en discusión apunta a quitar derechos adquiridos por los trabajadores bajo el argumento de promover el empleo y beneficiar a pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, sostuvo que incluso sectores empresariales han manifestado que el proyecto no les brinda garantías ni soluciones reales a sus problemas estructurales.

Según el dirigente sindical, la normativa favorece principalmente a grandes corporaciones mediante mecanismos que flexibilizan las condiciones laborales y reducen responsabilidades empresariales, mientras que las pequeñas empresas no obtendrían beneficios concretos ni mejoras en sus condiciones de funcionamiento.

El referente también alertó sobre las consecuencias sociales de la reforma, señalando que podría desordenar el funcionamiento del sistema económico y social argentino, afectando no solo a los trabajadores sino también al consumo interno, la actividad comercial, la educación y la prestación de servicios.

En ese contexto, vinculó el debate con la actual situación económica del país. Indicó que Argentina atraviesa un deterioro del poder adquisitivo de los salarios, un aumento del endeudamiento de los hogares y un crecimiento de la morosidad en niveles comparables con los registrados durante la crisis de 2001, según datos del Banco Central.

Asimismo, mencionó indicadores económicos preocupantes como el cierre de pequeñas y medianas empresas, el incremento de despidos y el aumento del rechazo de cheques, fenómenos que —según sostuvo— reflejan una economía debilitada y un mercado laboral en crisis.

Para Cristalli, en este escenario resulta contradictorio sostener que una reforma laboral basada en la flexibilización de derechos pueda generar más empleo. Por el contrario, advirtió que podría profundizar la caída del salario real, debilitar la protección social y agravar las condiciones de vida de los trabajadores.

El dirigente concluyó que la discusión actual no se limita a una modificación normativa sino que implica una definición estructural sobre el modelo de sociedad, el rol del trabajo en la organización social y el equilibrio entre desarrollo económico y derechos laborales.

Las declaraciones de Roberto Cristalli reflejan una preocupación creciente dentro del movimiento sindical sobre el rumbo del mercado laboral argentino. El debate sobre la reforma no solo enfrenta posiciones económicas opuestas, sino que expone una discusión de fondo sobre el modelo de país, la distribución del ingreso y el futuro del trabajo como eje de cohesión social.

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