Agostina Páez, la abogada argentina acusada de realizar gestos y expresiones racistas en Brasil, se reencontró este sábado por la noche con su padre y su hermana en Río de Janeiro y denunció ser la protagonista de una campaña antifascista.
“Estoy muy feliz de encontrarme con mi hija de nuevo”, expresó Mariano Páez, padre de la joven. “Sentí mucho miedo, temí por la vida de ella. Ahora me siento tranquilo de que está acompañada”, agregó el hombre.
Según adelantó, su plan es quedarse en Río de Janeiro por unos días no solo para acompañar a su hija sino también para ver si es posible gestionar su regreso a la Argentina.
“Vamos a quedarnos en el mismo edificio, una o dos semanas. Nos reuniremos con los abogados y posiblemente con el cónsul. Mi deseo es que ella pueda volver al país. Fue un gesto inconsciente, está muy arrepentida“, declaró Páez en diálogo con TN.
Tras el reencuentro con su familia, la abogada dio una breve declaración y contó que vive una situación de extrema exposición: “No quiero mi cara más por ningún lado, al menos aquí en Brasil. Hay una campaña antifascista con mis imágenes. Estoy en peligro, recibo amenazas constantemente. No puedo salir a ningún lado porque estoy muy expuesta. Están haciendo stickers con mi cara por todos lados. Es demasiado”, explicó a TN.
La abogada está imputada por el delito de injuria racial, que en Brasil contempla penas de entre dos y cinco años de prisión efectiva, y tiene prohibido salir del país.
Este viernes, fue trasladada a una sede de la Policía Civil de Río de Janeiro, luego de que la Justicia ordenara su prisión preventiva por considerar que existía riesgo de fuga. Horas después, sin embargo, la defensa logró que esa medida fuera revocada, por lo que pudo regresar al departamento en el que estaba alojada, donde está monitoreada con una tobillera electrónica.
“Ayer fue un calvario porque me ponían muchas trabas, incluso desde la Policía, a pesar de que ya estaba la orden de que me liberen. Me filmaban, exponían mis cosas. Me siento muy desprotegida. Hay gente que me odia. De todo me dicen”, denunció la joven, oriunda de Santiago del Estero.
Consultada sobre las distintas versiones que circularon sobre los hechos que le imputan, declaró: “No puedo hablar de los hechos. Lo único que voy a decir es que no mentí en nada. Decían que había dicho otros insultos y es mentira. Hay mucho ensañamiento, me quieren matar. Quisiera contar todo, pero no puedo“.
El episodio por el que fue imputada la joven ocurrió el pasado 14 de enero, cuando fue filmada realizando gestos racistas hacia empleados de un bar de Ipanema -según ella, como respuesta a provocaciones previas. Uno de esos empleados la denunció y la Policía Civil comenzó una investigación, que dio por concluida el 23 de enero, al considerar que el video era prueba suficiente.
Luego se conoció una grabación de una cámara de seguridad de la zona en la que se observa a uno de los meseros gritándole y realizando un gesto obsceno, hecho por el que la defensa de Páez presentó una denuncia penal.
Fuente: Pagina12



