Analistas le recordaron a Milei que su desempeño profesional siempre necesitó de un patrón, que jamás tuvo el coraje y la iniciativa para fundar él mismo alguna empresa y que su desempeño como presidente lo único que ha mostrado es una gran haraganería y una vocación total por “darse con todos los gustos”.
Consideraciones como las presentes en el titulo han sido expresadas sobre el presidente la semana pasada por diversos analistas. Las repercusiones del impacto de estas semblanzas mediáticas en el humor de un inestable Javier Milei resultan hoy imprevisibles.
En tiempos en los cuales la geopolítica –al arbitrio compulsivo de Donald Trump- hace tambalear al mundo, los vaivenes histriónicos, y de gestión, del presidente Milei reflejan un grado máximo de desorientación en lo referente a las inmediatas peripecias que debe -y deberá próximamente- afrontar el Gobierno nacional –y sobre todo la ciudadanía- en los diferentes planos más sensibles del quehacer económico y social. Los acontecimientos de la semana pasada han trascurrido de tal modo que los argentinos pudimos ver a un Milei en versión Rockstar –en diferentes escenarios-, mientras su gobierno contemplaba inactivo los incendios patagónicos, al mismo tiempo que anunciaba el inminente inicio de una persecución contra inmigrantes –a lo Trump-. Entre todo esto -también durante la semana pasada- viejos y nuevos casos de corrupción han impactado de lleno en el Gobierno–al propio Miliei y a su entorno de máxima proximidad-. En este panorama algunos analistas, de modo poco elogioso, le han recordado su pasado, y esbozado su presente, en cuanto a economista emprendedor y combatiente mediático anticasta política.
Milei: empleado sumiso, emprendedor incapaz y dirigente haragán.
Desde algunos medios -que Milei escucha, ve y/o lee constantemente- algunos analistas políticos han expuesto su trayectoria profesional de modo descarnado. En primer lugar le recordaron que, en tanto economista, su desempeño profesional siempre estuvo ligado al empleo, siempre necesitó un patrón; y por ello analizan la comodidad que experimenta Milei en su vínculo -de dependencia y subordinación absoluta- con Trump. Luego le señalaron que jamás tuvo el coraje y la iniciativa para fundar él mismo alguna empresa -ni siquiera una consultora-. Finalmente le señalaron lo que hoy todos ven: en cuanto a su desempeño como Presidente de la Nación lo único que ha mostrado es una gran haraganería y una vocación total por “darse con todos los gustos” –como viajar a cuanto evento frívolo se le antoje, o mantener a sus mascotas con una vida lujosa, y demás antojos por el estilo-. No nombramos a los analistas sobre cuyas expresiones hacemos referencia para menguar posibles ataques iracundos en redes sobre sus personas.
Viejos y nuevos desfalcos.
Durante la semana que concluyó ayer dos podrían considerarse las noticias que mayor impacto han tenido el en seno de la administración Milei –provenientes del ámbito judicial y el mediático-. Una está relacionada a la causa que pareciera tener mayor empecinamiento en atormentar al presidente: la estafa $LIBRA. Respecto a esta sucedió que se publicó por primera vez –nada más y nada menos que en Clarín- el contrato que firmaron el presidente Milei y Hyden Davis, el 30 de enero del 2025, para llevar adelante la maniobra que desfalcó a un gran número de ciudadanos –argentinos y extranjeros-. En el mismo contrato -publicado en Clarín- el estadounidense se compromete “a mantener la más estricta confidencialidad y “a mantener en secreto la información expuesta en este documento, guardarla bajo la más estricta confidencialidad, salvo autorización legal o instrucción expresa de la autoridad competente”. Según hace constar el periodista a cargo de la nota, luego de la reunión, desde dos billeteras cripto atribuidas a Davis (HDS2 y HDS3) enviaron, cada una, 507.000 USDC (dólar cripto) a una billetera virtual de un jubilado argentino de 75 años – a nombre de Orlando Rodolfo Mellino. Luego, dos o tres horas más tarde, sostiene el autor de la nota de Clarín, Mellino envió todo ese dinero a otra billetera señalada como CPE22. Milei, más allá de este disgusto, también vio como el final del primer mes del año le hacía llegar nuevas malas nuevas en cuanto a temas de corrupción que alcanzan a sus funcionarios próximos. Esta vez el hombre involucrado es nada menos que su amigo Damian Reidel –copiloto en la carrera hacia el Nobel de Economía que obsesiona al presidente Milei (como a Trump el de la Paz)-. El presidente de la empresa de energía nuclear, Nucleoléctrica –quien ya atraviesa un escándalo por los sobreprecios en Atucha-, fue noticia nuevamente al publicarse (en El Disenso) que se libró súbitamente de una deuda de 880 millones de pesos, que tenía al 12 de enero. La deuda fue saldada totalmente 18 días después. La sospecha que cae sobre Reidel es que habría complementado el pago de su deuda personal con fondos de la empresa. En atención al contrato de $LIBRA publicado en Clarín el propio Milei salió a responder –como se dice- con “los tapones de punta”. Enardecido retuiteó un posteo con la consigna CLARÍN CIERRA; y otro que rezaba “Clarín sin pauta, miente” –además el Presidente tiene fijado un tuit en su cuenta que dice: “Clarín, la gran estafa argentina”-. Reidel por su parte tomo la decisión de anular lo actuado por el directorio de Nucloeléctrica, en cuanto a la revocación de las firmas de dos funcionarios de su entorno próximo –sospechados de una operación de sobrefacturación (del 140%) en la contratación de un servicio de limpieza-. Luego de la anulación de Reidel los dos funcionarios sospechados recuperaron plenamente sus atribuciones. En ambos casos el enfrentamiento poder político/medios da la impresión de arrojará prontamente nuevos e inquietantes episodios.
Bailando entre las llamas.
Mientras los incendios en la Patagonia no daban tregua el presidente –por impulso propio o vaya a saberse por consejo de quién- no detuvo ni un minuto su frenética gira de exposición pública en cuanto evento festivo pueda hacerlo. Habiendo pasado por Córdoba cantando en el Festival de Jesús María, luego participó, en Mar del Plata, en La Derecha Fest –donde volvió a mostrar su faceta más violenta en insultante- y también se hizo lugar para bailar como un descosido en el espectáculo de su ex, Fátima Flórez. Esta última presencia presidencial irritó tanto a los usuarios de las redes que con sus críticas –por bailar mientras la Patagonia arde en llamas- que de un momento a otro el presidente se decidió finalmente a enviar algunos fondos destinados a combatir los incendios. Claro que primeramente -antes de este mínimo gesto- durante su gobierno se tomaron algunas medidas que contribuyeron al inicio de los incendios, a su propagación y al debilitamiento de las organizaciones dedicadas a combatirlos. Señalamos algunas a modo de ejemplo: el desfinanciamiento de Parques Nacionales y la disolución del Fideicomiso Financiero y de Administración para la administración del Fondo Nacional del Manejo del Fuego- dichos dineros pasaron al Ministerio de Seguridad cuando Patricia Bullrich era la titular de la cartera-.
“Don Chatarrín” .
Una de las mayores sorpresas, en varias esferas del poder político -y del poder real-, fue el virulento e irrespetuoso ataque de parte de Milei al dueño de Techit, Paolo Roca -quien funge como, quizás, el mayor pope de la industria nacional-. En La Derecha Fest marpaltense, como para entrar en calor, de modo extremadamente inusual se refirió al empresario como “Don Chatarrín”. Este ninguneo -por todo lo alto- ejercido sobre alguien de tanta preponderancia, en la economía y las finanzas de Argentina, dejó estupefactos a propios y a extraños. Pero no satisfecho con este maltrato, acto seguido, Milei pasó a desear la quiebra de la empresa. No hay registros de una expresión pública de este tenor por parte de un presidente de la nación refiriéndose al destino de una gigantesca empresa nacional. Es posible que el presidente no haya mensurado las consecuencias que sus expresiones -denostando al empresario- puedan llegar a provocar. Más temprano o más tarde estas, es casi seguro, se harán sentir. No suele ser gratis el tirarle los bigotes al tigre.
Apostillas de cierre: inmigración sin criterio ni lógica.
En su irrefrenable impulso por practicar un seguidismo ciego a los designios y caprichos de Donald Trump el presidente Milei tiende a copiar todo lo que el presidente estadounidense implemente en materia represiva y de control absoluto sobre los ciudadanos. Es en razón de esto que -tal cual lo hace Trump en EE.UU.- Milei ha decidido establecer políticas que ataquen directamente a los inmigrantes presentes en Argentina. En tal sentido, ya la administración de Jorge Macri en CABA ha decidido no atender más a los inmigrantes en los hospitales públicos –sino pagan por las consultas o intervenciones-. Además desde el Ministerio de Seguridad se ha anunciado el inicio de un operativo masivo –e invasivo- de “control” sobre la población extranjera presente en nuestro país. Todo esto no viene a resolver problema alguno ya que no hay influencia sustantiva ni en la salud pública, ni en la inseguridad respecto al porcentaje de extranjeros involucrados en una u otra área. Pero, al mismo tiempo, Milei negocia con EE.UU. el que Argentina reciba camadas de deportados expulsados por la administración Trump. Quizás el único tipo de análisis lógico para esta contradicción esté basado en la obediencia absoluta -y la obsecuencia plena- de un hombre con alma de empleado eterno, y cuyo máximo anhelo es ver a su patrón sonriente y recibir una palmadita en la espalda.
Por Flavio Colazo



