Miles de personas viajan al país vecino en busca de oportunidades, impulsados por la caída de la yerba mate, la apertura de importaciones y la falta de empleo local.
El intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck, advirtió sobre un éxodo laboral sin precedentes en esta localidad misionera fronteriza con Brasil, donde jóvenes y jefes de familia cruzan el río Uruguay en balsa para trabajar en la cosecha de uva y manzana en el estado brasileño de Río Grande do Sul, ante la profunda crisis económica que atraviesan las economías regionales.
“El municipio de Andresito es el mayor productor de yerba mate de la Argentina y hoy el 70% de la actividad económica depende de esa producción”, explicó Beck. Según detalló, la caída del sector yerbatero, sumada a la crisis de la mandioca y el tabaco, dejó a gran parte de la población sin alternativas laborales. “No hay trabajo, y si hay, la paga es muy poca. Entonces el recurso es pasar la frontera”, sostuvo.
El jefe comunal remarcó que el fenómeno no se limita a jóvenes solteros. “No solo van jóvenes, sino también gente que tiene familias. Eso es un desarraigo muy grande para las familias de acá”, lamentó, y alertó sobre el impacto social que genera la migración prolongada.
La diferencia salarial es uno de los principales motores del éxodo. “Hoy en Brasil lo menos que se gana son 150 reales por día, unos 75 u 80 mil pesos. Acá ganan 30 o 35 mil pesos por día”, comparó Beck. En algunos casos, los ingresos pueden llegar hasta los 300 reales diarios, dependiendo del oficio. Además, destacó que las empresas brasileñas ofrecen alojamiento y comida completa a los trabajadores temporarios.
En ese contexto, Beck fue contundente respecto de la imposibilidad de mejorar los salarios en la producción local. “En actividades como la yerba mate no hay forma de que les paguen más, porque la industria está en decadencia”, afirmó, y vinculó directamente la situación con las políticas nacionales. “Lo que nos está pasando es por la apertura de las importaciones”, aseguró.
Según datos oficiales del municipio, 1.213 personas cruzaron legalmente por Migraciones para trabajar en Brasil, en su mayoría en la recolección de frutas y verduras. A ese número se suman quienes realizan tareas informales cerca de la frontera, como venta ambulante o trabajos en carnicerías.
Finalmente, el intendente advirtió por un problema social creciente asociado a las migraciones prolongadas. “Cuando el padre de familia se ausenta más de 90 días, al volver se encuentra con situaciones familiares muy complejas. Muchas veces terminan en conflictos legales y denuncias”, explicó.
Ante este escenario, Beck llamó a una intervención urgente del Congreso nacional. “La única herramienta que tenemos es la Cámara de Diputados y Senadores, que tienen que frenar esta situación”, concluyó.
Fuente: Pagina12



