A través del Decreto 65/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial, el Gobierno Nacional anunció que en febrero le entregará a las y los jubilados y pensionados que cobran la mínima el bono que mantiene congelado en $70.000 desde enero de 2024, pese a que la inflación acumula alrededor de un 180% hasta la actualidad.
La medida profundiza la pérdida del poder adquisitivo del segmento de ingresos más bajos del sector pasivo, ya que progresivamente el bono se va depreciando al no incorporarse formalmente a los haberes ni actualizar su valor según la evolución del índice de precios al consumidor (IPC) ni considerar otras variables, como el costo de los alimentos y los medicamentos, que para este sector social son fundamentales.
De esta manera, jubilados y pensionados operan como variable de ajuste para el Gobierno, que defiende la decisión de mantener el bono congelado, aludiendo a su interés en lograr superávit fiscal.
La jubilación mínima que percibirán los beneficiarios de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) será de $359.219,42, con un ajuste de 2,84% por la inflación de diciembre. Si se suma el bono de $70.000, el monto total asciende a $429.219,42.
La medida del Gobierno provoca que quienes cobren por encima de la mínima tengan un incremento de 2,84% de bolsillo, pero los que están por debajo solo logren una mejora de 2,3%.
De acuerdo con la normativa, quienes perciban un monto menor o igual al haber mínimo previsional garantizado cobrarán la totalidad de los $70.000.
Para aquellos que superen dicho haber mínimo, el bono consistirá en una suma necesaria para alcanzar el tope resultante de la suma del haber mínimo más el monto máximo del bono.
Fuente: La Nueva Mañana



