El índice de confianza en el Gobierno de Javier Milei volvió a mostrar una caída en enero de 2026, según el informe mensual que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella. El dato llega en un contexto de continuos desafíos económicos y políticos para la administración, justo cuando se intensifica la agenda legislativa y se acerca el año electoral.
Según el indicador, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) cayó 2,8% respecto a diciembre de 2025 y alcanzó 2,40 puntos sobre una escala de 0 a 5, lo que representa también una baja interanual del 8% frente a enero de 2025.
Fin del impulso post-electoral
El informe destaca que esta es la segunda caída consecutiva luego de un repunte de la imagen del Presidente tras las elecciones legislativas de octubre y la firma de acuerdos internacionales, que inicialmente habían generado un impulso positivo. La tendencia a la baja de enero sugiere que ese envión podría estar perdiendo fuerza.
Los componentes que integran el índice —como la percepción sobre la capacidad de resolver los problemas del país, la honestidad de los funcionarios y la eficiencia en la administración del gasto público— también mostraron descensos en sus valores individuales durante enero, lo que apunta a un debilitamiento más generalizado de la confianza pública.
Cómo se interpreta la caída
Analistas y parte del mundo político interpretan este dato como un reflejo de las tensiones económicas y sociales que atraviesa el país, en un momento en que inflación, importaciones, empleo y condiciones de vida siguen siendo temas de preocupación ciudadana. En particular, la caída del índice se da poco después de informes oficiales que muestran contracciones económicas y una percepción de incertidumbre en varios sectores productivos.
Aunque el nivel actual todavía se ubica por encima del promedio de 2025, lo que para algunos analistas indica cierta estabilidad relativa, el descenso de enero marca una corrección significativa tras meses de mejoras marginales y plantea interrogantes de cara a los próximos meses de gestión.
Un termómetro político en un año de definiciones
El Índice de Confianza en el Gobierno es seguido de cerca no solo por economistas y encuestadores, sino también por actores políticos, ya que puede influir en la narrativa pública en momentos claves del ciclo electoral. La caída registrada en enero se suma a una serie de oscilaciones en la percepción ciudadana durante la gestión, que en ocasiones anteriores había mostrado aumentos y retrocesos en distintos segmentos de la población.
En resumen, el descenso de enero pone presión sobre el Ejecutivo para lograr resultados visibles que reviertan la tendencia y atiendan las inquietudes de importantes sectores de la sociedad en un contexto económico todavía frágil.



