El avance de las importaciones y la caída de precios presionan al sector porcino y al tradicional corte de bondiola, que perdió su lugar en la mesa familiar. Productores alertan por el impacto de las políticas económicas impulsadas desde el gobierno de Javier Milei.
El mercado porcino argentino vive un momento crítico. Lo que hasta hace poco era un negocio pujante, con cortes locales como la bondiola firmemente instalados en la parrilla nacional, ahora enfrenta una “ola importadora” que amenaza con destruir la competitividad de la producción local y derrumbar los precios internos. Productores califican este fenómeno como un verdadero “bondiolicidio”.
Importaciones masivas y pérdida de mercado interno
Según un informe del sector porcino, la introducción creciente de bondiola importada, principalmente de Brasil, está alterando profundamente el mercado argentino. Lo que comenzó como un fenómeno aislado se convirtió en una corriente constante: la bondiola representa cerca del 50% del total de las importaciones de carne de cerdo, con volúmenes que presionan a la baja los precios domésticos y deterioran la rentabilidad de los productores locales.
Productores advierten que esta situación —que coincide con políticas económicas que liberalizan las importaciones bajo la administración de Javier Milei— rompe décadas de equilibrio en un sector que había logrado integrar mejor los cortes de cerdo y mejorar sus ingresos gracias a la creciente popularidad de la bondiola como corte fresco para parrilla.
¿Qué está pasando con los precios?
La caída del valor relativo de la bondiola en el mercado interno no es un fenómeno aislado. Datos sectoriales señalan que mientras los costos de producción continuaron creciendo aceleradamente en 2025, el precio de la carne en pie aumentó mucho menos que los costos asociados a la producción, ampliando el desbalance económico que enfrenta el sector.
A su vez, estudios independientes muestran que la importación de carne de cerdo creció de forma récord en los últimos tiempos, con volúmenes que en 2025 representaron un incremento cercano al 600% interanual en algunos cortes frente a 2024. Este aluvión de producto extranjero compite directamente con los nacionales y debilita la posición de los productores locales.
Impacto estructural para el sector porcino
Los productores alertan que esta situación podría tener consecuencias estructurales si se mantiene:
- Destrucción de la rentabilidad de los productores nacionales. La entrada masiva de cortes importados con precios más bajos reduce los márgenes de ganancia local.
- Pérdida de empleo y cierre de granjas. Un mercado interno debilitado puede llevar a que muchos productores dejen la actividad ante la imposibilidad de competir.
- Debilitamiento de una cadena productiva que venía en crecimiento. Aunque la faena de porcinos mostró cifras récord en años recientes, este escenario podría revertir esa tendencia si persiste el ingreso irrestricto de productos extranjeros.
Política económica y debate interno
Las advertencias del sector porcino se inscriben en una discusión más amplia sobre la apertura de la economía y la liberación de importaciones impulsadas por el gobierno nacional. Para muchos productores, estas políticas no solo perjudican a la industria local, sino que también impactan negativamente al consumo interno, que se enfría por la pérdida de poder adquisitivo y la competencia con productos más baratos del exterior.
Además, organizaciones del rubro ya habían expresado su preocupación por medidas que facilitan la entrada de importaciones sin salvaguardias firmes para la producción nacional, advirtiendo que la industria local podría quedar en desventaja frente a productos terminados que ingresan sin los mismos costos de producción y comercio.
Un sector en alerta
La advertencia de los productores porcinos no es un llamado menor: describen un escenario en el que una parte significativa del corazón productivo argentino —representado por un corte icónico como la bondiola— se ve desplazado por políticas económicas que favorecen la importación sin mecanismos de defensa claros para la agricultura y la ganadería locales.
El llamado de alerta: sin medidas proteccionistas, controles de importación equilibrados y apoyo a la producción nacional, el “bondiolicidio” podría convertirse en un símbolo de la crisis de un sector que históricamente supo crecer dentro del mercado argentino.



