Laberintos

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La confusión está instalada. Con muy poco, los Estados Unidos lanzaron una operación que, en combinación con la prédica mediática y la intensidad depresiva de varias dirigencias populares, les permiten mostrarse re fortalecidos y concentrados en la seguridad de su población.

Pero el país del Norte no se ha posicionado como potencia en alza.

Sigue aquilatando un endeudamiento voluminoso, canaliza buena parte de los recursos públicos hacia Finanzas y Defensa, y no consigue re industrializarse; esta última bandera fue esencial para promover la victoria de Donald Trump en las más recientes elecciones.

Lo que ahora parece una vivificación potente del espacio estadounidense no posee anclaje profundo. Tras recorrer el planeta una y otra vez, el gobierno no retorna con industrias bajo el brazo sino con nuevas preocupaciones.

Por ejemplo, certifica en voz baja el alejamiento de viejos aliados que, ante la objetividad de los indicadores materiales, se aproximan a los emergentes multipolares. La crisis interna norteamericana es indetenible y la caída de sus asociados, innegable.

El centro occidental europeo, tras la destrucción del Nord Stream y la expansión de los presupuestos destinados a las corporaciones armamentísticas, ha perdido dimensión y no logra marcar presencia en ninguna de las situaciones trascendentes en el orden global.

Como contracara, las naciones BRICS + (tonificadas por el enlace con la OPEP+) muestran referencias en crecimiento, con fuerte orientación estatal, prioridades científico técnicas e industriales y capacidad asociativa con líneas fijadas sobre el Ganar Ganar. Se ha dicho: Las ideas se encienden unas con otras como las chispas eléctricas.

Trump, en poco tiempo, perdió un enorme caudal de votos en los comicios parciales más recientes. Es que sus conciudadanos aceptaron la salida norteamericana de guerras y agresiones, la deriva de esos recursos hacia la reconversión de los distritos del Oxido en Acero. Creyeron en el discurso pre electoral.

Sufragaron por la fórmula histórica que permitió a esa nación convertirse en motor económico mundial. Como las corporaciones que dirigen Davos – OTAN no lo admiten, Trump lanza fuegos artificiales para presentarse recio y, oblicuamente, patriótico.

Pero la difusión de imágenes impactantes no releva los datos vinculados al desarrollo, el nivel de vida, el Producto. Enceguece parcialmente, mas está muy lejos de constituir una solución para la base trumpiana y para los Estados Unidos. Resulta complicado establecer una cúpula de hierro mental que construya un ser humano inmune a la realidad.

VENEZUELA. La invasión a una parte del territorio venezolano es un delito grave y el secuestro del presidente Nicolás Maduro un episodio que muestra la vigencia de los aparatos de inteligencia persistentes en los Estados Unidos, el Reino Unido y su aliado eje en Asia Occidental.

Esto lo sabía Trump al asumir. Intentó -con cierta ingenuidad- desmontar USAID. Hasta allí lo dejaron llegar. Pero se le impuso sostener en pie una decena de agencias formadas por miles de expertos sostenidos y gobernados por las compañías financieras más importantes. Las mismas engloban a las armamentísticas.

Entonces, zigzagueante y discursivamente irregular, admitió su debilidad y -sin dejar de lado los compromisos asumidos con el presidente ruso Vladimir Putin y su par chino Xi Jingping– adoptó las sugerencias del Pentágono que le permitieran operar a bajo costo y fomentar explosiones promocionales.

(Sin embargo, quién sabe. Cómo no incluir en nuestras reflexiones una posibilidad: con esta acción económicamente escueta y a la vez vistosa ¿intentó zanjar la exigencia planteada por aquellas corporaciones para la gestación de un golpe y un complejísimo intento de ingresar por tierra a la inexpugnable Caracas?)

En qué pensarán por estos días los pescadores que necesitan mover sus lanchas sobre las aguas del Mar Caribe. El rumor de las olas que se deslizan hacia la costa ¿será nuevamente quebrado por los estampidos de quienes dicen perseguir traficantes? Quizás no. Ya nadie sabe porqué murieron tantos hombres de mar, si ni siquiera existe el cártel que justificó su asesinato.

La arena conforma un manto terso. Sereno como las instituciones bolivarianas, que asumieron la situación con firme naturalidad. Delcy Rodríguez brindó su primer discurso ante la Asamblea y elaboró conceptos que dejaron atónitos a tantos observadores. Repudió sin ambages el secuestro del presidente Maduro y su esposa, y recordó el derecho de su nación a entablar vínculos con quien desee. Con Irán, o con los Estados Unidos, entre tantos.

Más allá de los interrogantes sin respuesta, hay algo cierto. La potencia del Norte se sigue hundiendo mientras todos informan y realzan la movida espectacular. Las protestas internas en la tierra de las oportunidades se intensifican y la desindustrialización avanza.

Casi nadie votó a Trump para que resuelva un problema inexistente; todos saben que Venezuela no es un narco estado. Pero esa prédica sienta bien a núcleos migrantes que apuestan por regentear su país en beneficio de otro.

Casi todos votaron a Trump para que recupere el potencial productivo norteamericano.

Está llegando tarde.

PETRÓLEO. La primera venta de petróleo venezolano que realizaron los Estados Unidos en este período fue a la compañía neerlandesa Vitol, cuyo ejecutivo principal había donado seis millones de dólares a la campaña de reelección del hoy presidente Trump, precisó con sobriedad el Financial Times. La transacción, realizada tras el ataque a la nación suramericana para secuestrar a Maduro, benefició a su principal operador bursátil, John Addison, uno de los más entusiastas promotores del rubicundo.

Addison también asistió a la reunión que Trump mantuvo la semana pasada con ejecutivos petroleros en la Casa Blanca y participó en los esfuerzos de su compañía para cerrar un acuerdo de 250 millones de dólares sobre el crudo venezolano, que dio inicio al plan del mandatario estadounidense de vender entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de Venezuela. Pero la vida es complicada.

El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, describió a Venezuela como país “no apto para invertir”Trump lo escuchó atentamente. Luego, admitió: “No me gustó la respuesta de ExxonSabes, tenemos tanto interés en el tema que probablemente me incline a mantener a Exxon fuera. No me gustó su respuesta. Están siendo demasiado astutos”.

(Es probable que, imperceptiblemente, el espíritu de JR Ewing, -aquél malévolo empresario de la serie Dallas- envolviera suavemente la reunión. Es que Bobby Ewing, no existe).

En línea, el secretario de Energía, Chris Wright, alzó la vara y le dijo a Fox News que ExxonMobil “será el último” en volver a Venezuela. “La velocidad que estamos viendo para invertir y cambiar la trayectoria de producción de Venezuela es asombrosa. La declaración de Darren Woods, de Exxon, es atípica, va en otra dirección“, añadió.

Sin embargo, el decurso de los acontecimientos evidencia el sentido de aquella frase. Es sencillo hacer que las cosas sean complicadas, pero difícil hacer que resulten sencillas. Sirve para el fútbol, donde el juego simple y vertical exige una destreza técnica singular.

Fíjese lector. La empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) confirmó días atrás que negocia con los Estados Unidos la “venta de volúmenes” de crudo.

“Petróleos de Venezuela, S. A. (PDVSA) informa que actualmente cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo, en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países”. “Este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron”, apuntó la firma. La multinacional estadounidense Chevron es la única empresa petrolera de capitales norteamericanos que opera en Venezuela gracias a un permiso especial que la exime de las sanciones de Washington a la industria venezolana.

A su vez, PDVSA indicó que el diálogo “se basa en una transacción estrictamente comercial, respetando los principios de legalidad, transparencia y beneficio mutuo”. Por el bloqueo norteamericano, PDVSA acumula millones de barriles almacenados en tanques y en buques petroleros e incluso ha tenido que restringir la producción. China ha sido hasta ahora el principal cliente del crudo venezolano. Como dato de color, es pertinente puntualizar que ha sido, también, el principal cliente del oro negro iraní. 

Este periodista cree de interés añadir que la empresa venezolana incorporó, en sus cargos directivos, funcionarios económicos chinos con el objetivo de acelerar la reorganización de la misma.

IRÁN. A lo largo de las semanas recientes, se registraron marchas de protesta dentro de Irán, algo que no es habitual, sobre todo por el origen que tienen. ¿Qué es lo que está pasando ahora en las ciudades de la República Islámica?

El lector recuerda la cobertura que en esas páginas se presentó sobre las elecciones; Masoud Pezeshkian, el ganador, resultó ser catalogado como tibiamente pro occidental y fue quien dijo que el Estado no tenía por qué incidir en todos los espacios económicos.

Desde el arranque de su gestión hubo problemas en el desarrollo del programa económico. Se observaron discusiones debido, precisamente, a que impulsó un programa laxo en vez de uno con férrea presencia estatal. Esto generó distorsiones en los precios, una caída en la inversión y el Congreso echó al ministro de Economía. El Congreso iraní lo despachó a los pocos meses de la asunción. También se dio cuenta de esto en las Fuentes  ¿Entonces?

Aunque se modificó la cabeza de la cartera, persistió una tendencia: la de una intervención floja. ¿Qué es lo que sucedió? ¿Por qué existe un problema en este momento? Porque se fue quedando sin divisas el Banco Central y las divisas, a través de una especulación sin el control adecuado, se fugaron. ¿Qué generó esto? Inflación.

Una historia que muchos amigos conocen, de cerca. Esta inflación generó malestar de los clientes, de los compradores hacia el Gran Bazar, y por lo tanto una protesta de los comerciantes. Los comerciantes, en la República Islámica de Irán, son mayoritariamente islámicos revolucionarios, no -como en otros distritos- medio pelo anti estado, anti Jomeini o anti Jamenei.

El líder espiritual se ha mostrado inteligente y portador de reflejos rápidos. Dijo, “Sí, vamos a hablar con los manifestantes porque puede que tengan razón”. Admitió que quizás resulte necesario reformular parcialmente el esquema económico. Sin embargo, escondido en la montaña estaba el diablo esperando sucesos de esta naturaleza.

El MI6, que coordina la organización interna de las fuerzas antipopulares en la región en Asia occidental, y sus acompañamientos, la CIA, el Mossad, entre otros, empezaron a insertar gente que fue intentando transformar las protestas económicas genuinas contra el incremento de los precios, en protestas políticas destinadas al derrocamiento del Estado construido laboriosamente desde 1979.

En ese ambiente lanzaron una idea, que no calza, de reponer la monarquía Reza Pahlavi a través de su hijo. Un disparate después del crecimiento, el desarrollo, la democracia que ha atesorado Irán todos estos años. No hay aceptación, pero se lo trabaja para hacer daño. Para limar el poder instituido.

Ahí es donde Alí Jamenei dijo bueno, a los mercenarios los vamos a combatir, al público que está descontento lo vamos a tener en cuenta. Entonces Trump aprovechó y se excitó “Si matan a los manifestantes, si hay represión, vamos a intervenir”. Lo reprodujo el conjunto de los medios occidentales.

Por supuesto que hay agentes que están movilizando una zona pequeña de la opinión pública en contra del Estado de la Revolución: van a ser reprimidos. Claro, no serán apaleados comerciantes ni compradores, ni los vecinos de Teherán.

Es decir, de lograrse el objetivo de la OTAN, de Israel y de los Estados Unidos -que haya tiros y confrontaciones-, saldrán las voces que necesitan afirmar la valía de intervenir en defensa de la participación democrática y los derechos; y todo eso. Para colmo, son impulsadas por un globalismo al cual esas personas -y todas las demás- le importan nada.

El presidente Pezeshkian intentó salir por la tangente, y apuntó “No debemos esperar que el gobierno se encargue de todo esto solo”. Pidió ayuda puertas adentro. Ahora bien, el lector comprende la complejidad de las herramientas económicas de un país; la gente le va a dar ayuda si se modifican determinados panoramas internos que la perjudican. Es probable, en ese sentido, que la presencia del espacio estratégico que en Occidente se cataloga como “los ayatollahs” tome las riendas hacia la solución.

Ello implica, también, cargar duro sobre los núcleos fantasmales especializados en el “alboroto”. El clero en Irán y los comerciantes del bazar tienen una alianza sólida. No le van a correr la alfombra persa a Jamenei para que se caiga. Esto ya se observó, pues en los días recientes una multitud salió a las calles para respaldar la Revolución.

Esas grandes masas apoyan el proceso iniciado por Jomeini y su renovada versión inserta en los BRICS+. No van a impulsar una coalición anti estatal destinada a convertir a Irán en una republiqueta monárquica que pueda llegar a beneficiar a los Estados Unidos y sus amistades en la zona.

Pero hay más, claro.


https://youtu.be/oFdaOPWOlDc


Por Gabriel Fernandez

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