Un histórico emblema de la industria frigorífica argentina, propiedad de la familia creadora de la icónica marca Paty, frenó por completo su producción y suspendió a 450 trabajadores en medio de una crisis productiva y financiera que amenaza con profundizarse y golpea con fuerza a las economías locales y al empleo en el sector.
El Frigorífico Pico, ubicado en la provincia de La Pampa y perteneciente a Ernesto “Tito” Lowenstein —quien desarrolló la marca Paty y tuvo participación en otros emprendimientos empresariales del país— detuvo su faena y suspendió a 450 operarios argumentando una crisis de consumo interno y costos operativos insostenibles.
La planta, que llegó a emplear a alrededor de 500 personas antes de la caída en la actividad, enfrenta además deudas millonarias que superan los 9.000 millones de pesos con el Banco de La Pampa y otros acreedores. El colapso financiero pone en jaque no sólo la continuidad laboral de cientos de familias, sino también la cadena económica de localidades como Trenel y General Pico.
Según fuentes locales, la dirección de la empresa ha suspendido la producción sin fecha clara de retorno y mantiene vencimientos no saldados con productores ganaderos de la zona, lo que complica aún más la posibilidad de reactivar la faena en el corto plazo.
Desde sindicatos y representantes gremiales advierten que esta situación no es un caso aislado, sino un reflejo de la profunda crisis que atraviesa el sector frigorífico argentino, golpeado por la caída del consumo interno, la suba de costos y la retracción de mercados de exportación.
En el impacto secundario, la paralización de la planta repercute también en el comercio y servicios locales —alquileres, proveedores, transporte y otros rubros ligados a la actividad— generando mayores tensiones en una región donde la producción cárnica era un motor central de empleo.



