En lo que va del año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) consolidó la tendencia compradora. Esto significa que pasan las rondas y el organismo presidido por Santiago Bausili compra más divisas de las que vende, engrosando así las reservas internacionales. Según estimaciones de consultoras, en las primeras tres semanas las reservas se robustecieron en torno a u$s800 millones. Lo cual es consistente con el giro que el equipo económico anunció hace un mes atrás en donde se comprometieron a comprar más de u$s10.000 millones en el 2026.
Tras un año en donde la compra de dólares no fue prioridad, con un riesgo país que bajó menos de lo esperado, finalmente el equipo económico apuesta a la acumulación de reservas para que ese indicador sea más favorable. Para que baje el riesgo -o la probabilidad de incumplimiento de las obligaciones financieras del país- y eso permita la posibilidad que Argentina se fondee a una tasa razonable en el mercado voluntario de deuda, es fundamental seducir al mercado. Un mercado que tiene una expectativa negativa del país y no precisamente por este gobierno. Con nueve defaults en su haber, Argentina tiene una reputación que precede a este y a cualquier administración.
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Consecuentemente, el mercado exige mayor flujo de dólares administrados por el Banco Central y por eso se entiende el incremento de reservas internacionales para despejar los riesgos. Actualmente, las reservas netas (sustrayendo los compromisos próximos y divisas prestadas) son negativas lo cual es una situación de precariedad, compartida por economías mal reputadas como Etiopía, Pakistán o el Líbano.
Así, el Gobierno concluye enero con acumulación de reservas que, de continuar febrero y marzo en la misma tónica, llegarían al segundo trimestre del año en condiciones inmejorables. Esto es destacable porque en el período abril-junio se realiza la cosecha de soja y maíz, siendo mayo el mes en el que hay mayor ingreso de agrodólares (según la tendencia de los últimos años). De ser así, es probable que las reservas crezcan, el riesgo país baje y, por tanto, que los pesados vencimientos de deuda de julio puedan saldarse con nueva deuda a devolver en mayor plazo. Ese sería el mejor escenario para el Gobierno.
La deuda emitida por las empresas explica la baja de dólar de enero
El otro hecho positivo a los fines de los objetivos del gobierno tiene que ver con la baja del dólar. Es decir, se sumó un comprador pesado al mercado único de cambios y, lejos de subir, cayó un 2% la cotización oficial. De este modo, el Gobierno comienza el año acumulando reservas, que era su cuenta pendiente en el 2025, manteniendo el dólar barato, un objetivo político que esta administración se planteó. Entendiendo que un dólar pisado es fuente de gobernabilidad y, asimismo, un aliado contra la inflación.
Sin embargo, un tipo de cambio apreciado en un contexto de apertura comercial significa la profundización del proceso importador. Esto insume más dólares, deteriora el tejido productivo y, por tanto, contrae también el mercado de trabajo. La apreciación cambiaria es lo que las grandes empresas del país están proyectando para este año. Al menos cinco compañías de las de mayor facturación emitieron obligaciones negociables en dólares (Scania, John Deer, Cresud, Telecom y Macro) con una tasa en torno a 8%.
¿Cuál es el razonamiento que hacen estas empresas? Evidentemente, para los gerentes financieros de estas compañías la tasa en dólares que pagan, más la devaluación que proyectan para este año, será menor a la inflación. En otras palabras, el dólar subirá menos que los precios. Por eso asumen que les será más barato tomar deuda en moneda extranjera que en pesos ajustada por inflación.
Asimismo, son justamente las obligaciones negociables emitidas por estas compañías las que explican la baja de la cotización del dólar. Por caso, entre Telecom y Macro tomaron deuda por alrededor de mil millones de dólares, lo cual engrosa la oferta de verdes en el mes de enero.
Las claves de la recomposición de reservas internacionales del BCRA
Igualmente, el tema de las reservas internacionales del Central merece que hagamos un doble clic. Como ya comentamos, se están fortaleciendo y que el BCRA compre significa que hay vendedores, por tanto, agentes económicos deseosos de pesos. En efecto, una economía que demanda pesos sería un indicio de que la actividad comienza a abandonar el letargo. No obstante, podría ser que nada de esto esté sucediendo.
Podría ocurrir que las divisas que se compran no respondan a una demanda genuina de pesos, sino a dólares que cambian de mano intra sector público. La consultora 1816 advierte que hubo una jornada en que el Banco Central compró u$s187 millones para las reservas y al mismo tiempo bajaron en u$s180 millones los depósitos que el sector público tiene en moneda extranjera colocados en bancos comerciales.
Las conjeturas son varias; las más maliciosas dicen que podría tratarse de ventas de dólares del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses, mientras que otras sostienen que las ventas vendrían de las provincias que recientemente emitieron deuda en moneda extranjera (por caso Córdoba o Santa Fe).
Asimismo, respecto a la compra neta de divisas de parte de la autoridad monetaria, habría que observar el comportamiento del Tesoro en el mes, no sea cosa que mientras una ventanilla compra (el BCRA) se venda por la otra. Una artimaña que el equipo económico ya utilizó para intervenir en la cotización del dólar.
De cualquier manera, será clave, no solo para el balance de enero sino del año, la apetencia compradora del sector privado. Si la fuga de capitales se mantiene en los niveles del 2025 es probable que la política cambiaria requiera ajustes.
Fuente: La Nueva Mañana



