Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que, desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023 hasta octubre de 2025, desaparecieron más de 21.000 empleadores con trabajadores registrados, lo que implicó la pérdida de casi 273.000 puestos de trabajo formales. El promedio es casi 30 empresas que cierran cada día, profundizando la crisis laboral.
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, una radiografía del mercado laboral formal marca una tendencia preocupante: la contracción del tejido productivo y la destrucción de empleo registrado. Según un reciente informe del CEPA, la Argentina perdió 21.046 empleadores con personal registrado, lo que equivale a un promedio de casi 30 unidades productivas cerradas por día entre noviembre de 2023 y octubre de 2025.
Esa contracción, señalan los investigadores, no es un dato aislado, sino la expresión de un patrón más amplio: con menos empresas activas, la capacidad del sistema para absorber mano de obra se debilita, impactando en la desocupación y la precarización laboral. La caída del empleo formal acumulado en ese período alcanzó 272.607 puestos registrados, un desplome que profundiza la fragilidad del mercado laboral.
La pérdida de empleadores y empleos no se limitó a un solo sector. El transporte y almacenamiento encabeza las bajas en términos absolutos, seguido por el comercio mayorista y minorista, los servicios de reparación y las actividades inmobiliarias. La industria manufacturera y la construcción también registraron caídas significativas, afectando a rubros clave para la producción nacional.
Desde las organizaciones sindicales advirtieron que estas cifras reflejan políticas públicas que priorizan el equilibrio fiscal a costa del empleo, con riesgos claros para la cohesión social. “Menos empleo formal implica más precariedad y mayores dificultades para las familias que sostienen su economía con trabajos que no ofrecen estabilidad ni protección social”, señaló un dirigente de la CGT.
Para sectores empresarios pymes, el escenario es igualmente crítico: la caída en la actividad productiva y la incertidumbre económica generalizada explican, en parte, este éxodo de empleadores formales. Desde cooperativas y movimientos sociales se reclama con urgencia políticas que reactiven el mercado interno y frenen la destrucción de empleo registrado.
Fuente: El Destape



