En plena emergencia ambiental, con miles de hectáreas arrasadas por el fuego y brigadistas desbordados intentando contener los incendios en la Patagonia, un dato encendió todas las alarmas: un avión militar de Estados Unidos aterrizó en El Bolsón y hasta el momento no hay información oficial clara sobre el motivo de su presencia.
La noticia pasó casi en silencio por los grandes medios, pero en la región crece la inquietud. ¿Qué hacía una aeronave militar extranjera en una de las zonas más sensibles del país, justo cuando la región está siendo devastada por incendios de origen aún discutido?
No se trata de un vuelo comercial, ni humanitario anunciado, ni de un operativo coordinado con autoridades provinciales que haya sido comunicado públicamente. Es un avión militar de EE.UU. en territorio argentino, en un contexto crítico, y con un hermetismo que alimenta todas las sospechas.
Mientras familias pierden sus casas, productores ven destruido su trabajo de años y el Estado nacional muestra una respuesta lenta y desarticulada frente al desastre, la presencia de una aeronave extranjera sin explicación oficial genera más preguntas que certezas.
En redes sociales y en la propia comunidad empiezan a circular interrogantes incómodos:
- ¿Es parte de algún operativo que el gobierno no está informando?
- ¿Hay intereses estratégicos en una región históricamente codiciada por su agua, sus tierras y su valor geopolítico?
- ¿Por qué un avión militar y no un avión de ayuda humanitaria identificado como tal?
La Patagonia no es un territorio cualquiera. Es una de las reservas naturales más importantes del país, rica en recursos, con conflictos históricos por tierras y con una presencia creciente de capitales extranjeros. Que un avión militar estadounidense aterrice allí, en medio del fuego, sin comunicación clara, no es un dato menor.
En un contexto donde el gobierno de Milei ha profundizado su alineamiento automático con Estados Unidos y ha cedido posiciones estratégicas en política exterior, este episodio vuelve a encender la discusión sobre soberanía, control territorial y quién decide realmente sobre lo que pasa en la Argentina profunda.
El silencio oficial no tranquiliza. Al contrario: cuando no hay explicaciones, crecen las sospechas.
Y cuando la Patagonia se quema y los aviones militares extranjeros aparecen, la pregunta es inevitable: ¿qué está pasando realmente en el sur argentino?
Fuente: LA 17



